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| ZARZUELA |
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El puñao de rosas
Por Enrique Suárez
El 17 de abril de 1902 muere de una infección pulmonar Don Francisco de Asís en el castillo de Espinay, Francia, su residencia desde 1868, fecha del derrocamiento de la Monarquía Española tras la Revolución, La Gloriosa. Fue rey consorte con Isabel II (1848-1868).
Al mes exacto, Don Alfonso XIII, una vez alcanzada la mayoría de edad, jura la Constitución de 1876.
También en este año, con sólo 33 años de edad, el filólogo Don Marcelino Menéndez Pidal ingresa en la Real Academia de la Lengua Española.
Contemporáneo a estos acontecimientos es el estreno de:
El puñao de rosas
Música: Ruperto Chapí
Libro: Carlos Arniches y Ramón Asensio Mas
Estreno: 30 de octubre de 1902, Teatro Apolo, Madrid
Intérpretes: Isabel Bru, Srta. López Martínez, Carmen Calvo, Bonifacio Pinedo, Emilio Mesejo, Sr. Ontiveros.
Sainete lírico en un acto. La acción en un cortijo de la campiña andaluza.
La nobleza de un jornalero
Rosario, hija del Sr. Juan, el capataz del cortijo, y Tarugo, un jornalero, tontean con el amor, situación con la que el Sr. Juan no simpatiza.
Rosario le pide a Tarugo, como prueba de amor, un "puñao" de rosas. La temporada no es propicia y el noble joven las roba del altar de la Virgen. Resuelta la trama, Tarugo devuelve las rosas a su legítima propietaria, la Virgen.
Aparece el Señorito Pepe, joven, guapo, engreído y con posibles, que pretende conseguir a Rosario sin mirar en los medios. Es Tarugo quien descubre las verdaderas intenciones de Pepe, salvados el honor y la honestidad de Rosario.
Lo más próximo a una ópera corta
El preludio es de una intensa y bella tristeza. En el primer cuadro de la obra, una gitana lee la mano de Rosario y le predice que se casará con una persona noble. Evidentemente, en toda la comarca no hay una persona más noble que Tarugo; eso sí, algo corto de entendederas.
El dúo entre soprano (Rosario) y barítono (Pepe) es de lo más conocido en nuestro mundo lírico:
"No te asuste tu, arma mía..."
.....
"Caya, por Dios Pepe mío..."
Un terceto de cazadores pone la guinda cómica a esta fascinante obra.
Durante la mayor parte de la composición, la melodía del número de la gitana ambienta como contra-canto muchos compases del pentagrama.
"Allá va po er mundo roando la probe gitana..."
Esta obra es de las más cuidadas por el maestro en este género. Cada uno de los personajes tiene vestimenta musical propia y el coro no escapa a esta peculiaridad.
La crítica, satisfecha
La crítica, satisfecha, dijo: "Libro de primer orden, música que sirve inmejorablemente al texto. Obra con la suficiente fuerza como para estar todo el año en el cartel y reaparecer al año siguiente después de haber dado la vuelta a toda España"
Fue tan apoteósica la noche del estreno que, a los quince minutos de haber empezado la representación, el público reclamó a los autores. A nivel interpretativo, el gran triunfador de la noche fue el barítono Bonifacio Piendo, en su papel de Tarugo.
Por aquel entonces se dijo que se trataba de la mejor composición de Chapí y eso que cinco años antes había estrenado "La Revoltosa".
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