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 ZARZUELA
 
Cristóbal Oudrid. 125 años de su fallecimiento.
Por Enrique Suárez


El historiador y crítico Señor Peña y Goñi dijo de él: "Oudrid ha resuelto dos problemas; primero, ser maestro compositor sin saber música, y segundo, parecer siempre joven a una edad en la que la juventud es sólo un recuerdo".

Nacía este autor en Badajoz el 7 de febrero de 1825, hijo de un emigrante flamenco que había pertenecido al ejército napoleónico. Las primeras lecciones de música las toma de su padre, de cuyos métodos educativos poco ortodoxos daba fe la espalda del pequeño Cristóbal.

Oudrid llega a Madrid a finales de 1844 buscando la protección del compositor Saldoni y del escritor Mesonero Romanos. Ante la atenta mirada de su protector, el catedrático Saldoni, estrena en el Teatro Español sus primeras composiciones sinfónicas.

El Señor Oudrid está ahora inmerso en la vida bohemia, ganándose el pan tocando en un café que Saldoni le ha conseguido. Mariano Fernández, actor, figura importante en la profesión, le pide que ponga música a un libreto suyo: "La venta del puerto" o "Juanillo el contrabandista", estrenada a las pocas semanas. Casi paralelamente, en el Teatro de la Cruz disfruta de otro éxito, "La pradera del canal", en colaboración con los músicos Cepeda e Iradier, y libro de Agustín Azcona. Con estos éxitos los empresarios empiezan a considerarle, los libretistas le asedian y él inicia un cambio de conducta, hasta ahora cordial, amena y de grata conversación.

Su actividad adquiere un ritmo frenético. No para de componer y estrenar con éxito: "El turrón de Navidad", "La sacerdotisa del Sol", "Los españoles en otro Mundo", "Misterio de bastidoras", "La paga de Navidad", "Pedro Grullo",...

En 1850 se acerca profesionalmente a Barbieri, Hernando y, junto al libretista Olona, estrenan: "Escenas de Chamberí". En 1851, al igual que Barbieri, Hernando, Gaztambide, Inzenga y el cantante Lleroa de Salas, acude a la llamada del escritor Olona para fundar la Sociedad Artística Musical (Padres de la zarzuela), verdadero motor en la renovación de nuestro Teatro Lírico. La Sociedad alquila el Teatro del Circo y, bajo sus directrices, Oudrid obtiene nuevos triunfos: "Misterio de bastidores 2ª", "Todos son raptos", "Por seguir a una mujer", en colaboración con el resto de los integrantes de la Sociedad; en solitario, "Buenas noches Don Simón", "El alcalde Tronchón", "El hijo de familia",... En 1854, la Sociedad necesita una ampliación de capital. El maestro Oudrid no puede o no quiere aportar los 10.000 duros que se le pide a cada uno de los fundadores y la abandona; también lo harían Hernando e Inzenga.

Oudrid sigue componiendo y estrenando con éxito: "Moreto, Pablillo, Estebanillo", "El postillón de la Rioja", su mayor éxito, "El hijo del regimiento", "Bazar de novias", para los Bufos Arderius, "Un estudiante de Salamanca", "El molinero de Subiza", su segundo gran éxito.

Al maestro pacense le fascinaba la vida y el trabajo. Era un bohemio dado a tertulias, de personalidad compleja, siempre obsesionado por el "bello sexo". De agradable conversación siempre que estuviera de buen humor, que no era lo corriente, en esas ocasiones era el personaje central de la charla. Con frecuencia se convertía en un terrible ser irónico, con una lengua mordaz y demoledora que le ocasionó no pocos enemigos. Se interesó por el "cuarto poder", la prensa y al igual que Barbieri escribió en bastantes publicaciones.

A pesar de sus dos apoteósicos triunfos, "El postillón de la Rioja" y "El molinero de Subiza", se lanza con todas sus energías en el proyecto de Ildaza, obra que estrena en el Teatro de la Zarzuela, un 5 de enero de 1874 con texto de Ricardo Puente y Braña, un auténtico fracaso. Tras él cae en una profunda depresión de la que sale al ser nombrado director de la orquesta del Teatro Real. Su mayor sueño se ha cumplido, pues para él, al igual que su compañero Inzenga, sus más altas aspiraciones eran las de dirigir grandes y cualificadas orquestas, y qué mejor en aquella época que la del Teatro Real.

Una noche al salir del Real, sintió un leve escalofrío, no le dio importancia. Su salud comenzó a deteriorarse por un agudo enfriamiento. Siguió trabajando en los ensayos de la ópera "Mignon" de Thomas junto al otro director musical, maestro Scoockzpolo, mucho mayor que él y muy delicado de salud. Lo que empezó como un simple resfriado acabó en un grave cuadro clínico. El maestro muere el 13 de marzo de 1877 en su domicilio de calle Sauce, en la actualidad calle Prim, a las 13:30 horas. Cuando el cortejo fúnebre del director Scoockzpolo llegaba a las puertas del Real, también llegaba la noticia de la muerte de Oudrid.

Este compositor se pasó toda su vida profesional persiguiendo, atrapando y moldeando la inspiración cuando no recurría a la intuición. Estas dos actitudes prevalecieron en su forma de trabajar mucho más que la técnica.

En cierta carta dirigida al crítico Señor Peña y Goñi le decía: "Si viene usted a mi casa, verá muchas partituras. No verá un solo tratado de armonía o de composición. Así he escrito mis zarzuelas y así me las han aplaudido". En la actualidad, lo más conocido de su obra es la pieza para orquesta "El sitio de Zaragoza".