Inicio
 Melómano en pdf
 Tienda
 Discos: Novedades
 Discos: Recomendados
 Guía Práctica
 Claves
 Especiales
 Grandes Obras
 Ópera
 Zarzuela
 La música y yo
 Entrevistas
 Promesas Cumplidas
 Consultorio
 Portadas de Melómano
 Registro
 Orfeo Ediciones
 Tus sugerencias
       
 
 PROMESAS CUMPLIDAS
 
Fernando Cruz. Matemáticamente genial
Por Roberto Montes


Entrevista publicada en marzo de 2003 -número 75- en la revista Melómano

Fernando Cruz Los genios del piano son selectas setas en el bosque de la música que hay que buscar concienzudamente. Así, el pasado año pudimos ser testigos, en el I Certamen Nacional de Interpretación Intercentros, del descubrimiento de una joven promesa del teclado, Fernando Cruz Robledillo, nacido en Madrid en 1983. Su increíble interpretación de una Sonata del compositor soviético Dimitri Kabalevski sorprendió a propios y extraños en la reñida final del concurso celebrado en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, y que contó en el jurado con personalidades musicales de la talla de Antón García Abril, Max Bragado Darman, Pedro Botías, Tomás Martín de Vidales y Alfonso Carraté.

Este tímido y sencillo joven ha participado en 1998, 1999 y 2000 en los cursos de piano en la Universidad Politécnica de Gandía impartidos por Fernando Puchol, su actual y admirado profesor, y en la Escuela de Verano “Ciudad de Lucena” para jóvenes pianistas junto a grandes internacionales nombres del teclado.

Uno de sus más recientes logros, razón por la que le escuchamos interpretar el comprometido Concierto para piano y orquesta nº2, opus 102 de Dimitri Shostakovich, en abril del pasado año, dentro del III Ciclo de Jóvenes Músicos organizado por la Orquesta Sinfónica de RTVE, fue hacerse con el Primer Premio, en la categoría de Grado Superior, en el I Certamen Nacional de Interpretación Intercentros (en diciembre de 2002), sin olvidar el Primer Premio de Piano Ciudad de Palma, pero Cruz ha obtenido anteriormente el Primer Premio en el Concurso de Piano Marisa Montiel (Linares, año 1999), el Primer Premio del Concurso Ricard Viñes (Lérida, edición de 2000), el Segundo Premio en el Concurso Internacional de San Sebastián (2000), o el Tercer Premio tanto del VII Concurso Internacional “Principat d’Andorra” (2001) como del II Concurso Internacional de Piano “Compositores de España” (Las Rozas, Madrid, 2001).

Además de ser una seria baza en alza en el mundo del piano, comparte su tiempo de estudio con la carrera de Matemáticas en la Universidad Complutense de Madrid, que intenta compaginar, a veces a un ritmo vertiginoso (como imprime la agilidad de sus dedos sobre el teclado), con su gran pasión, desde muy jovencito, que es la música.

Fernando Cruz en uno de sus primeros conciertos Llevas tocando el piano desde los cuatro años, edad en la que empezaste a tomar clases con Julio Ayensa en una escuela de música de Madrid. ¿Cómo son tus primeros recuerdos sentado al teclado?
La verdad es que no me acuerdo de mucho. Es como si estuviese tocando el piano toda la vida. Recuerdo, eso sí, que me ocupaba mucho tiempo, pues llegaba a casa directamente desde el colegio y tocaba siempre todo lo posible el piano.

¿Y tu primer concierto?
No tengo un recuerdo concreto. Como todo el mundo, das conciertos en centros culturales, en la academia, nada fuera de lo normal.

Sigues tus estudios con varios profesores, acudes a la Escuela de Verano de Lucena (donde recibes clases magistrales de Claudio Martínez Mehner, Ana Guijarro, Ramiro Sanginés y Boris Berman), pero, sobre todo, destaca tu instrucción con Fernando Puchol, tu actual profesor. Cuéntame cómo es tu relación con él.
Le conozco desde hace mucho tiempo. Fernando Puchol ha sido mi maestro, el que más ha influido en mi manera de tocar el piano y estoy con él desde que estudio en el Conservatorio Superior, incluso un poco antes, y me ha enseñado todo lo que sé.

¿Qué es lo más relevante que has aprendido de él, en cuanto a técnica, a nivel personal...?
A nivel personal es un gran profesor y me ha enseñado muchas cosas, sobre todo en lo referente a la interpretación. Me ha ayudado a profundizar bastante en ese aspecto: las frases musicales, el planteamiento de una obra, conocer los autores, mucha historia de la música.

¿Crees que es importante saber qué es lo que estás interpretando?
Sí, por supuesto, el ambiente histórico, el momento en que se inserta la obra, el compositor, el ámbito cultural... todo eso es completamente necesario para poder interpretar.

¿Te ha llegado a cambiar la perspectiva de una obra al profundizar en ella?
Claro, cambia enteramente. Hay cosas que las piensas desde el punto de vista que posees ahora, a priori, pero cuando lo estudias vas más allá de lo que estabas presuponiendo y te das cuenta de que es completamente distinto.
Por ejemplo, me ocurrió con la música de mediados del siglo XX. No la entendía en absoluto, no me gustaba, incluso la odiaba, pero a medida que vas aprendiendo, vas descubriendo cosas que quería expresar el autor y que no entendías antes, porque es una música que se complica bastante.

A pesar de todo, tu punto fuerte es uno de los autores de este período: Dimitri Kabalevski.
En efecto, y, de hecho, ir aprendiendo música de este tipo me ha llevado a descubrir que tal repertorio se me da bien.

Por otra parte, fuiste premio de honor en la materia de música de cámara. ¿Te interesa igualmente?
Me gusta mucho, y la considero necesaria para tocar con otras personas, compartir ideas, transmitirlas y enfrentarlas. He hecho todas las combinaciones posibles, dentro y fuera de la asignatura, sobre todo tríos con piano, como los de Félix Mendelssohn, que me fascinan. En clase estudié el nº1 y más tarde, ya fuera de la asignatura, me lancé a hacer el nº2.

Fernando Cruz recogiendo el primer premio... Como destacado punto en tu iniciada carrera, has salido vencedor en varios concursos importantes, entre los que destacan el Primer Premio de la categoría de Grado Superior en el I Certamen Nacional de Interpretación Intercentros en diciembre de 2002 y el Premio de Piano Ciudad de Palma.
Al Ciudad de Palma accedí por sugerencia de Puchol, me interesó, me apunté, y participé, por edad, en la categoría B. Hay que decir que es un concurso difícil, pues es un certamen de rango internacional y con mucha participación extranjera.

¿Consideras los concursos como algo accesorio o primordial en tu carrera?
Los concursos son algo muy importante, pero tampoco se puede decir que sea la parte central de tu carrera. Sin embargo es muy significativo y necesario, hay que hacer lo justo por darse a conocer y ver el panorama que existe en el mundo del piano.

¿Cómo fue el Certamen Intercentros: nivel, contrincantes...?
La fase autonómica no fue nada extraordinario. Me presenté, toqué y tuve la gran suerte de que el conservatorio me eligiera. La final sí que fue más interesante, porque pude escuchar a los demás concursantes, entre los que había gente bastante buena.

El hecho de competir con otros instrumentistas, no sólo pianistas, ¿es positivo o perjudicial?
Fernando Cruz y Fernando Puchol Lo malo que tiene es que es muy difícil establecer comparaciones. El jurado no puede decantarse fácilmente por uno u otros. Pero, por otra parte, permite observar mucha variedad.

¿Gracias a qué obra alcanzaste el triunfo?
A la Sonata nº2, opus 45, de Kabalevski.

¿Por qué esta obra tan poco habitual? ¿Por qué se te da tan bien?
Se me da bien porque este autor soviético me encanta, por su manera de componer. Es muy fresco, divertido, a veces es profundo y dramático, pero, en general, jovial.
Por otra parte, la técnica que requiere es muy digital, intervienen mucho los pasajes rápidos de escalas, y eso es mi fuerte, lo que se me da bien a mí.

¿Te atraen igualmente compositores de su entorno (Shostakovich, Prokofiev,...)?
Sí, a mí me gusta bastante la música rusa, desde Mussorgsky, Tchaikovsky o Scriabin hasta Prokofiev y Shostakovich.

Precisamente fue el Concierto para piano y orquesta nº2, opus 102 de este último compositor el que presentaste en el III Ciclo de Jóvenes Músicos junto a la Orquesta de Radiotelevisión Española. ¿Por qué elegiste esta obra de Shostakovich?
Sí, fue mi primer concierto como solista con orquesta, si dejamos a un lado la experiencia de haber interpretado con George Pehlivanian el Concierto para cuatro pianos de Bach, donde no era “solista” en sentido estricto.
Elegí esta obra porque es un concierto muy pegadizo. Lo oí y enseguida me dieron ganas de oírlo de nuevo y de tocarlo. Es una obra que se te queda pegada en la oreja, no te la puedes quitar de la cabeza. Y también comparte muchas características con Kabalevski. Es muy divertida, pero, eso sí, la técnica es distinta, más bien de octavas, y así me sirve para estudiar esta técnica.

Fernando Cruz La pieza se parece mucho a Rachmaninov y no tiene mucho que ver con el Concierto nº1 del mismo Shostakovich...
En efecto, el nº2 no tiene nada que ver con el nº1, que es más complicado, con mucha miga, más pícaro y mordiente. El Concierto para piano nº2 es muy profundo, por los pasajes melódicos y el fraseo, el estilo del segundo movimiento, donde reside toda la carga emocional, una gran expresividad. El primer y tercer movimiento son poco expresivos, pero el segundo tiene que ver más, incluso, con el Concierto nº1.

El Concierto nº2 lo compuso Shostakovich para su hijo Maxim para su graduación en el Conservatorio de Moscú ¿Te ha influido el hecho de que este concierto fuera escrito para un joven estudiante de piano?
Cuando empecé a tocar la obra desconocía este factor por completo, pero una vez lo supe, me di cuenta, por sus características, de que estaba escrito para alguien joven.

Y con mucho cariño y emoción...
Sí, pero también posee mucha frescura, energía y ritmo, sin complicaciones.

¿Tienes otras obras predilectas?
Como te he comentado anteriormente, toda la escuela rusa me gusta muchísimo, pero sólo en segundo lugar. El primer puesto es para Johann Sebastian Bach. Me encanta; me estaría horas escuchándolo sin cansarme; siempre cambia, siempre es distinto.

Tu atracción por este autor puede deberse también a que, en el medio técnico, uno de tus fuertes, la digitación, es primordial en Bach...
Bueno, pero el problema de Bach no reside simplemente en una cuestión técnica, sino que el verdadero reto está en la mezcla de las voces, hacer sonar cada una en su sitio, sin sobresalir ninguna por encima de la otra. Creo que depende de la visión sobre la partitura, el aspecto armónico. Hay quien la percibe de modo horizontal, pero a mí me gusta verlo en vertical.

Te refieres, supongo, al tratamiento de la fuga...
En vez de destacar la melodía y atenuar el paulatino acompañamiento que le rodea, me gusta ver lo que va haciendo cada voz por separado, porque ahí, pienso, que es importante cada una de ellas por igual, y se ha de poder ver todo, dando más relevancia al contrapunto puro antes que a la tendencia a contemplar un conjunto homofónico, polarizado y de relleno.

¿Cuáles son esas obras que te quedan por hacer o por pulir?
Algún día me introduciré en serio en Rachmaninov, pero me agradan igualmente Ravel, Debussy, los impresionistas franceses. Digamos que tengo ahí todavía un vacío, una laguna, aunque todavía soy joven para cubrirlas.

Otro aspecto a considerar en tu formación son las matemáticas, carrera de la que cursas ya el segundo año, y en la que te va muy bien, además. ¿Tienen algo que ver la una con la otra? ¿Cómo las compaginas?
Alguna relación siempre ha habido, en los aspectos más técnicos. Estoy seguro de que, quizás, la habilidad de las matemáticas para la deducción, para sacar unas conclusiones a partir de otras, la manera de pensar de las matemáticas, son muy necesarias para la música.
Compaginarlas es harto difícil, pues ambas me llevan mucho tiempo. Matemáticas es una carrera que exige mucho tiempo y una dedicación continua. Hay que tener el cerebro preparado, listo, no lo puedes dejar. Ocurre algo parecido con el piano: lo dejas una semana y enseguida notas un bajón.
Y en las semanas de exámenes me cuesta compaginar las dos actividades, pero se lleva...

Compositores como Xenakis, Stockhausen o Donatoni usaron muchas matemáticas en sus creaciones... ¿te interesan estos autores y sus métodos de composición?
La composición me interesa mucho, con la armonía no me fue mal, pero no sé si alcanzaría un nivel aceptable para componer... sería fantástico.
En cuanto a estos compositores, la música es muy complicada de entender y no los he estudiado demasiado, aunque, por otro lado, sí me interesan las composiciones basadas en las matemáticas, en los números, si el resultado merece la pena desde el punto de vista musical, no meramente desde lo especulativo, el experimento por el experimento. Prefiero que tanto el método como el resultado tengan el mismo peso, que los dos lados de la ecuación estén equilibrados.

¿Qué te da la música que, por ejemplo, no te dan las matemáticas?
El piano me ha gustado desde siempre, es lo que más me gusta. En los conciertos compensa el hecho de compartir algo con la gente, mostrar la música, lo hermosa que puede llegar a ser...