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Isabel Monar. El canto musical y expresivo
Por Diego Manuel García


Esta cantante-actriz tiene ya un importante pasado ("La Púrpura de la Rosa" de Tomás de Torrejón y Velasco en Ginebra y en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, "Turandot" de Puccini en el Palau de la Música de Valencia, etc.) que hace augurar a esta soprano valenciana un brillante futuro, sin olvidar un bien trazado presente.
Isabel, mujer muy bonita y de gran simpatía, hizo un alto en su apretada agenda, para concedernos la siguiente entrevista.

¿Cuándo comienzas a cantar? ¿Había antecedentes musicales en tu familia?
El antecedente musical en mi familia es mi abuelo, que era tenor aficionado, cantaba Zarzuela aquí en Valencia. Mi abuelo estaba muy pendiente de mí y, observando que me pasaba el día cantando, decía: "esta niña tiene mucho oído, debería recibir lecciones de canto". Finalmente convenció a mi madre para introducirme en el mundo de la música. Cuando tenía doce años me llevaron mis padres a un coro de niños aquí en Valencia: "Los pequeños cantores de Valencia". Este coro aún existe y sigue funcionando con buenos resultados. Allí estuve cantando hasta los dieciséis años, momento en el que pasé al Orfeón de Valencia. Es entonces cuando comienzo a estudiar canto, en el Conservatorio Superior de Música de Valencia, con Ana Luisa Chova. Pasé al Coro de Valencia, continuando al mismo tiempo mis estudios de canto, que finalicé en 1991.
Mi debut se produce en 1992 en el Teatro Principal de Valencia con el papel de Clorinda de "La Cenerentola" de Rossini, repitiéndolo poco tiempo después en el Festival Mozart de Madrid.

Desde 1992, ¿cómo se ha ido desarrollando tu carrera?
El 92 fue un año muy importante para mí. Al poco de hacer la Clorinda hice el papel de la Guita en "Una Cosa Rara" de Martín i Soler. Este papel tuve que aprendérmelo en poquísimo tiempo.
Coincidiendo con los Juegos Olímpicos de Barcelona estrené una ópera de Carles Santos Asdrúbila. Aquel mismo año hice mi primera audición en Madrid con Alberto Zedda y Emilio Sagi quien dijo: "esta chica tiene futuro".
Mi carrera, desde entonces, se viene desarrollando sin prisa pero sin pausa, siempre estudiando mucho y cantando el repertorio que le va bien a mi voz.

Parece que has tenido buenas relaciones -cosa rara- con los escenógrafos.
He tenido hasta ahora mucha suerte con los escenógrafos, ya que, me gusta mucho actuar. He trabajado con Emilio Sagi, Francisco Negrín, Jaime Martorell, Oscar Araiz que también es coreógrafo y con él he trabajado en Ginebra en el montaje de "La Púrpura de la Rosa" de Torrejón y Velasco y volvimos a coincidir durante las representaciones de esta ópera en el Teatro de la Zarzuela de Madrid. También he trabajado con José Carlos Plaza. Además tengo un especial recuerdo de mi colaboración con Ezio Frigerio y Gilbert Deflo. Con ambos he hecho "La Serva Padrona" de Pergolesi y aquello fue una experiencia fantástica.. Con Gilbert Deflo, precisamente, también hice la Despina del "Così Fan Tutte" en Lausana, y esa fue mi primera salida fuera de España.

Coméntame tu experiencia en esa Púrpura de la Rosa de la que tanto se ha hablado en los últimos tiempos.
Ha sido algo importante en mi carrera. Quedé gratamente sorprendida de la buena acogida por parte del público asistente al estreno en el Teatro de la Zarzuela, tratándose, como se trata, de una ópera cuyos planteamientos estéticos y musicales son bastante inusuales en el género.
En "La Púrpura de la Rosa" de Tomás Torrejón y Velasco, interpreto el personaje de Venus, cuya presencia en escena es casi continua durante todo el desarrollo de la representación. Me muevo, fundamentalmente, en una tesitura central, en un recitar cantando más cercano a la declamación y hay que tener en cuenta que el texto es de Calderón de la Barca. Este es el papel más dramático que he hecho hasta ahora.

Tú has cantado mucho Mozart. Háblame de tus papeles mozartianos.
Me gusta mucho Mozart. Desde mi época de estudiante he cantado mucho tanto sus óperas como sus oratorios y pienso seguir haciéndolo durante bastante tiempo.
La Susanna de "Las Bodas de Fígaro", es el personaje que más he cantado. Es un papel que lo tiene todo vocalmente y además es muy teatral; por tanto, le va muy bien a mis características. Creo que la Susanna es un auténtico "caramelo". También he hecho la Despina del "Così Fan Tutte", que es otro papel que me gusta mucho. Y muy pronto cantaré, en el Teatro de la Maestranza, la Zerlina de "Don Giovanni", último personaje que me faltaba interpretar de la famosa trilogía de óperas de Mozart y Da Ponte.
He cantado también la Papagena y Pamina de "La Flauta Mágica".
Me gustaría cantar la Ilia de "Idomeneo", que es un personaje mozartiano con una vocalidad muy atractiva y de gran dificultad.
Cantando Mozart he adquirido técnica vocal, facilidad en las agilidades. Es un autor fundamental en mi carrera.

En la actualidad un cantante, aparte de cantar bien, tiene que ser buen actor y tener un físico agradable.
Es cierto y es una verdadera pena. Tienes que cantar bien, ser "mona", estar bien de tipo, hablar varios idiomas. El listón está altísimo y es bastante complicado abrirse camino en esta profesión. Hay directores de escena que escogen a los cantantes por fotografías, sin saber cómo cantan; a mí me ha pasado, llegando a decir: "¿quién es ésta? Mandadme una foto y si es "mona", ¡adelante!".

Hay un grupo numeroso de cantantes valencianas que están haciendo una interesante carrera.
Es cierto, hay un "boom" lírico en Valencia. Ello es debido a la existencia de buenos maestros, tendría que destacar a Ana Luisa Chova, mi profesora. Ella ha formado a bastantes cantantes que están triunfando en la actualidad. Cabría, además, señalar que la lírica en España está atravesando un magnífico período: hay muchas y muy buenas voces.
El problema, en la actualidad, es hacer una carrera larga. Para ello es fundamental abordar un repertorio idóneo, en función de las condiciones vocales de cada cantante, tener una buena técnica y trabajar mucho la voz.

En tu caso parece que estás llevando una carrera bastante coherente.
Desde que comencé mi carrera siempre he cantado un repertorio que le fuera a mi voz de lírico-ligera, nunca forzándola. En un futuro y siempre en función de mi evolución vocal iré afrontando otros papeles.
Ciertamente mi carrera se desarrolla de un modo coherente, siendo muy consciente de cuáles son mis posibilidades vocales. No soy una cantante a quien el márketing le obligue a hacer cosas. En eso soy bastante independiente. Hasta ahora he cantado aquellos papeles que me gustaban y que no perjudicaban mi voz.

Háblame de tus incursiones en el mundo de la Zarzuela.
He hecho, escenificadas, "La Montería" y "Doña Francisquita", por ejemplo; incluso grabaciones discográficas. La primera fue el papel de Cecilia en "Bohemios" de Amadeo Vives con dirección de Antoni Ros Marbá. Eso fué en Canarias en el 93. También participé en una grabación de "Luisa Fernanda" protagonizada por Plácido Domingo y Verónica Villarroel.
Mi experiencia más interesante en este terreno fue la grabación en 1995 en el Teatro Rosalía de Castro de A Coruña de "La tabernera del puerto" de Pablo Sorozábal, con Plácido Domingo, María Bayo, Juan Pons y Enrique Baquerizo, donde hice el papel de Abel (que me gusta mucho). Aquello fue una experiencia muy bonita.

¿Cuáles son tus cantantes favoritos?
Una de mis favoritas es Mirella Freni, que ha sabido ir orientando, admirablemente, su larga carrera; desde papeles lírico-ligeros en sus comienzos, a un repertorio mucho más dramático en su madurez. Me gustan Monserrat Caballé y Joan Sutherland. Entre los tenores Franco Corelli. He escuchado, últimamente, grabaciones suyas del Calaf de Turandot; ¡qué maravilla de voz!, tenía un timbre precioso. Me gusta oír a Pavarotti, más que verle en directo; en cambio a Kraus me gustaba oírle y verle actuar, ¡qué gran artista!, con él desapareció uno de los grandes tenores del siglo. He escuchado en directo a Samuel Ramey que también es un gran cantante y un magnífico actor.