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 ÓPERA
 
"Lady Macbeth de Mtsensk", de Dimitri Shostakovich

INTRODUCCIÓN

ALGUNAS VERSIONES DISCOGRÁFICAS
Debido a su forzado y vergonzoso destierro del repertorio general ruso (hablamos de la inconsciente oficialidad soviética), "Lady Macbeth de Mtsensk" ha sido una de las obras líricas menos grabadas en la historia de la fonografía, a pesar de su gran valor dentro de la historia de la ópera y de la música en general.

Así, hasta los años 60 no se escuchó en disco nada de esta obra, y sólo se pudo hacer a través de la versión revisada, titulada "Katerina Izmailova", que se preparara para pasarla al cine como banda sonora en el año 1963, film protagonizado por la soprano rusa Galina Vishnevskaya (la Katerina por excelencia) y con la participación de Simonov al frente de la Orquesta y Coro de la Ópera de Kiev. Se le añade otro registro más reciente, de esa misma versión revisada, aparecida en los años 80 en el sello Le Chant du Monde bajo la dirección de Stepan Turchak.

Ofrecemos las siguientes grabaciones señalando, destacados entre esta genuina ópera coral "alla rusa", estos personajes: Katerina, Serguéi, Boris, Zinovi, Axinia, borracho arapiento, un pope, un sargento, Sonia, anciano preso.

Galina Vishnevskaya, Nicolai Gedda, Dimiter Petkov, Werner Krenn, Taru Valjakka, Robert Tear, Leonard Mroz, Aage Haugland, Birgit Finnilä, Alexander Malta.
Coro de Ópera Ambrosiano. Orquesta Filarmónica de Londres. Director: Mstislav Rostropovich.
EMI Classics 7 49955 2
2 CDs


Sin duda alguna, esta es la grabación señera de cuantas se han hecho de "Lady Macbeth de Mtsensk". Las circunstancias que rodearon su registro en Londres no pudieron reflejar de mejor modo el espíritu de la obra: el director, Mstislav Rostropovich, y su esposa, la soprano Galina Vishnevskaya, habían sido desposeídos, varios días antes de comenzar este trabajo, de la nacionalidad soviética, castigo final efectuado en 1979 tras su salida del país cinco años atrás.
Por supuesto, dejando al margen pequeñas anécdotas rutinarias propias de todo trabajo fonográfico, que este disco es la primera versión fonográfica de la ópera original, dedicada por los artistas antes mencionados a su querido amigo Shostakovich, quien no pudo volver a escuchar su idolatrada partitura antes de morir, ni tampoco ver a Rostropovich y Vishnevskaya, autoexiliados en París.
En la que podría calificarse como "la grabación de ópera" del siglo pasado, el protagonismo absoluto de esta pareja musical es el punto primordial que hace de esta versión un paradigma de fuerza, pasión y ardor, pues la soprano rusa se arrima al desgarro en unas escenas y en otras nos envuelve con una cándida seducción. La autenticidad de un rudo paisaje ruso, el devenir de un corazón pasional, el convencimiento en el dramatismo,..., todos son atributos del personaje ensalzados y encajados con toda naturalidad por Vishnevkaya. No en vano se la llamó (y se la sigue considerando) la mejor Katerina Izmailova de todo los tiempos.
Le acompañan un Serguéi muy apuesto y caballeroso (en demasía) de Nicolai Gedda y un oscuro Boris del bajo búlgaro Dimiter Petkov. Taru Valjakka y Birgit Finnilä (Axinia y Sonia, respectivamente) son dos deliciosas voces finlandesas que rematan un elenco secundario formado por voces mayoritariamente británicas, con la destacada intervención de Robert Tear (como el oportunista borracho harapiento) y Alexander Malta (preso anciano).
Los cuerpos sinfónicos y corales londinenses atienden con devoción y absoluta compenetración a la nerviosa batuta de Rostropovich, que traduce el máximo poder orquestal de una genial partitura.

Maria Ewing, Serguéi Larin, Aage Haugland, Phillip Landgridge, Katerine Ciesinski, Heinz Zednik, Romuald Tesarowicz, Anatoly Kotcherga, Elena Zaremba, Kurt Moll.
Orquesta y Coros de la Ópera de la Bastilla
Director: Myung-Whung Chung.
Deutsche Gramophon 437 511-2
2 CDs


En el año 1992, el director coreano Myung-Whung Chung era el titular de la Ópera de París, tiempo en el que se conjugaron las fuerzas necesarias para verter al disco la segunda "Lady Macbeth" de la historia, con el canónico permiso de la anterior grabación del maestro ruso. Como era de esperar, el resultado fue un meritorio ejemplo de saber sinfónico del maestro asiático, descubriendo sutiles matices, con una cerebral carencia de exageración en algunos episodios, en la obra lírica de Shostakovich. Quizás el control total de la orquesta y sus habilidades pictóricas son el mayor elogio que pueda recibir este disco de la clásica casa discográfica alemana.
Pero no se resiste esta producción a la directa comparación con la versión de EMI, pues si la esencia se conserva, existen, empero, delimitados apuntes que a los grandes conocedores de la partitura no pasarán inadvertidos, sobre todo en lo referente a los climas, las atmósferas y la visión general, no tan patética o trágica como la grabación liderada por Rostropovich, sino mucho más cuidada en lo dramático y lo expresivo (mas no tan ceñida al expresionismo como el original impone), debido, claro está, a que este registro fue consecuencia de las representaciones en vivo que tuvieron lugar en la novedosa Ópera de la Bastilla.
Si Vishnevskaya era todo un torbellino de pasiones y sentimientos, Maria Ewing es una Katerina pausada, soñadora, que mira a lo que le acontece desde un prisma adyacente, pasivo, sorpresivo y medianamente impasible. Le acompaña un Boris correcto (el nórdico Aage Haugland) pero algo desencajado, sobre todo por la falta de un timbre más rotundo y mayor profundidad, y por un notable Serguéi inserto en la gran tradición de tenores eslavos, como ocurría irremisiblemente con Gedda, como el letón Serguéi Larin. El resto de los numerosos participantes cumple con creces su trabajo en sus estipulados roles.
Que sirva de anécdota curiosa la corta incursión del barítono malagueño Carlos Álvarez en el último acto, en el papel de guardia penitenciario en el camino a Siberia, resuelta con gracia por una joven voz de prometedora (entonces, ahora ya ratificada) carrera.