|
|
|
| |
| ÓPERA |
 |
| |
La bohème, de Giacomo Puccini
LIBRETO BILINGÜE -
INTRODUCCIÓN
ALGUNAS VERSIONES DISCOGRÁFICAS
Pocas óperas disfrutan del privilegio de disponer de tan generosa y cuidada representación discográfica. En torno a medio centenar de grabaciones de La Bohème se han producido en los ochenta años transcurridos desde que ya en el lejano 1918 se registrara en la Scala de Milán por primera vez, dirigida por Carlo Sabajno, quien contó con la colaboración de un nutrido e ilustre plantel de cantantes encabezado por la Mimì de Gemma Bosini y el Rodolfo de Remo Andreini.
Ochenta años en los que no ha habido soprano lírica o tenor que no haya soñado encarnar a la infortunada pareja de la costurera y el bohemio poeta. Hay Mimìs y Rodolfos para todos los gustos y preferencias. Las Albanese, Callas, Tebaldi, De los Ángeles, Stella, Lorengar, Scotto, Moffo, Caballé, Cotrubas, Ricciarelli, o Poll son sólo algunas de ellas, que han compartido micrófonos con los Rodolfos de, entre otros, Gigli, Peerce, Tucker, Björling, Prandelli, Lauri-Volpi, Tagliavini, Poggi, Di Stefano, Bergonzi, Konya, Gedda, Corelli, Raimondi (Gianni), Pavarotti, Domingo, Carreras, Shicoff, Dvorsky, Araiza o el siempre joven Alfredo Kraus.
Tres o cuatro maravillosas parejas reinan en tal constelación de estrellas líricas.
Victoria de los Ángeles. Jussi Björling. Lucine Amara. Robert Merrill. Giorgio Tozzi.
Coro y Orquesta de la RCA.
Dirección: Thomas Beecham
EMI CDS 7472358. ADD. 1956 2CD
Por orden meramente cronológico hay que comenzar citando la registrada en 1956 por dos artistas tan carismáticos como la barcelonesa Victoria de los Ángeles y el sueco Jussi Björling, artífices de un milagro de emoción y belleza canora promovido por el sello EMI. Contagiados por la batuta jovial, lúdica, lúcida y poética del gran Thomas Beecham, la irrepetible pareja conmueve por la indescriptible belleza -y pureza- de sus milagrosamente ensambladas voces. No hay frase, articulación o línea melódica que no sea mimada y respetada hasta lo inimaginable por estos dos rigurosos y fascinantes artistazos. Tome aire, cierre los ojos y escuche el Mi chiamano Mimì de Victoria. Si le queda ánimo, culmine la audición con el antológicamente interpretado dúo que cierra el primer acto.
Renata Tebaldi. Carlo Bergonzi. Gianna D'Angelo. Ettore Bastianini. Cesare Siepi.
Coro y Orquesta de la Academia Santa Cecilia de Roma
Dirección: Tullio Serafin
DECCA 425 53-2.ADD. 1959 2 CD
Tres años después, en 1959, la DECCA, contando don dos pesos pesados de su soberbia escudería -la eterna Tebaldi y Carlo Bergonzi, el "tenor perfecto"- echa la casa por la venta para volcarse en un idiomatiquísimo registro al frente del cual pone al sabio Tullio Serafin. La Tebaldi, que ya había llevado Mimì al disco en 1951 (con el gran Lauri Volpi) convence y emociona por su cálido decir pucciniano, que jamás llega al empalagamiento en el que se refugian tantas de sus colegas. La hermosa voz de Begonzi sirve un estilizado e irreprochable Rodolfo, plegado al dictado de la diva y artífice de una memorable Che gelida manina. El ostentoso reparto se completó con la siempre solvente presencia de figuras como Bastianini (Marcello), D'Angelo (Musetta) y el gran Cesare Siepe en el rol de Colline.
Mirella Freni. Luciano Pavarotti. Elizabeth Harwood. Rolando Panerai. Nicolai Ghiaurovi.
Coro de la Deutsche Opera de Berlín.
Orquesta Filarmónica de Berlín.
Dirección: Herbert von Karajan
DECCA 421 049-2.ADD. 1972 2 CD
En 1972 se produce en Berlín uno de los milagros de la historia del disco. DECCA, tras el clamoroso registro de 1959, vuelve a echar la casa por la ventana para superar lo que parecía insuperable. Para ello contó con la costurera y el poeta por antonomasia, que han marcado sus personajes en los últimos 25 años. Son, claro, Mirella Freni y Luciano Pavarotti. Coordinados por un Herbert von Karajan en momento de absoluta genialidad y acompañados por un reparto homogéneo y adecuadísimo -la casquivana Musetta de cinco estrellas de Elizabeth Harwood, el curtido Marcello de Panerai, el sólido Colline de Ghiaurov-, los divos de Módena se extasían y vuelcan en sus cometidos, catalizados por una comunión anímica a la que resulta imposible sustraerse y que contagia al resto del reparto. Karajan, al frente de una sobresaliente Filarmónica de Berlín que respira y vibra con los cantantes, cuida, pule y coordina la riqueza orquestal pucciniana. El resultado de todo ello, no es otro que este tesoro de dos discos que para muchos -quizá con razón- es y seguirá siendo la versión de referencia.
Dos años después, la RCA congrega en Londres importantes fuerzas artísticas para intentar lo imposible: desbancar de su trono a De los Ángeles/Björling; Tebaldi/Bergonzi y Freni/Pavarotti. Naturalmente, fracasa en el empeño, pero a cambio ha legado las notables encarnaciones de dos cantantes españoles en su mejor momento vocal: la Caballé y Domingo. La oronda soprano barcelonesa conmueve y seduce por la belleza de sus filados, pero, como bien escribe Fernando Fraga, "nunca fue una Mimì creíble ni habitual. Su canto narcisista no podía adaptarse a un personaje real y variado como Mimì". Domingo, por su parte, es el entregado cantante de costumbre, pero como casi siempre, anda engolado, muy tirante en los agudos y sobreactuando. Lo mejor de esta españolizada Bohème (Schaunard está encarnado y muy bien por Vicente Sardinero; mientras que Colline queda defendido por el ya medioespañol Ruggero Raimondi) es la excelentísima prestación de la Filarmónica de Londres, tutelada por la férrea y no muy sensual batuta de Solti.
Renata Scotto. Alfredo Kraus. Carol Neblett. Sherrill Milnes. Paul Plishka.
Coro Ambrosiano.
Orquesta Filarmónica Nacional
Dirección: James Levine
EMI CD CFPD 47008. ADD. 1980 2CD
Muy superior es la última y poco difundida grabación de interés, producida en 1980 en Londres bajo el siempre solvente gobierno de James Levine. La EMI contó con dos artistas supremos cuyas voces parecen haber nacido para cantar la una con la otra: la del nada verista Alfredo Kraus y la de Renata Scotto. Kraus, que echa pestes de este registro (probablemente más por su horrible montaje técnico que por su prestación), se sale por una vez de sus bien definidos roles para regalar al futuro el más puro y cristalino Rodolfo discográfico, de una nobleza y elegancia fraseológica que andaba perdida desde los tiempos de Björling, Bergonzi y Pavarotti. A su lado, la inmensa artista que es Renata Scotto arrolla con el dramatismo y fortaleza emotiva que singulariza su arte. El metal, la fluidez y la sincronía estética y anímica de la ya legendaria pareja reina, empapa y preside este testimonio único, que se enriquece con la colaboración de un cuidado elenco en el que participan nombres como Carlol Neblett (Musetta), Milnes (Marcello), Plishka (Colline), Manuguerra (Schaunard).
Por somero que sea, injustificable resultaría cerrar un repaso a la inmensa discografía de La Bohème pasando de largo por la encarnación discográfica -nunca la cantó en el teatro- protagonizada para la EMI por la eterna Maria Callas en 1956 junto a su fiel pareja Giuseppe Di Stefano. La Callas, que ni por personalidad ni por tipología vocal fue Mimì, se impone sobre la evidencia para ofrecer su sólida y singularísima encarnación, tan remota de las aniñadas y frágiles visiones protagonizadas por costureras de tres al cuarto. Di Stefano construye un brillante y conmovedor Rodolfo, bien acuñado a la Mimì de la inmortal diva grecoestadounidense.
|
|