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 ÓPERA
 
Don Chisciotte, de Manuel García

LIBRETO BILINGÜE - INTRODUCCIÓN

ALGUNAS VERSIONES DISCOGRÁFICAS

Como es de suponer al tratarse de un recuperación histórica, no existe ninguna grabación de Don Chisciotte. Ni de ésta ni de ninguna otra ópera de Manuel García, por desgracia. De hecho, si exceptuamos la inclusión de un duetto de Il califfo di Bagdad en una selección del sello Opera Rara (A Hundred Years of Italian Opera, 1810-1820) y la de una canción en el disco Del Amor de Marta Almajano (Harmonia Mundi), las únicas grabaciones específicas de música de García son las que aquí incluimos, ambas dedicadas a la faceta del sevillano como compositor de canciones de aire españolista. Son los Caprichos líricos españoles publicados en París en 1830, cuando García acaba de regresar de su gira americana y quiere ganarse de nuevo la atención del mundo musical francés, si ya no como cantante dado el deterioro de su voz, sí como maestro de canto y compositor de canciones de típista sabor español a la medida de los gustos protorrománticos de los franceses del momento.

"Yo que soy contrabadista" y otras canciones.
Ernesto Palacio (tenor), Juan José Chuquisenco (piano) y Juan Carlos Rivera (guitarra).
Colección Documentos Sonoros del Patrimonio Musical de Andalucía.
Almaviva DS 0114 (1995).

Conocido por haber sido uno de los más destacados tenores belcantistas de su generación, Palacios es hasta el momento el eslabón intermedio de una espléndida cadena de tenores lírico-ligeros peruanos que se inició con Luigi Alva y se culmina hasta el presente con Juan Diego Flórez, de quien Palacios es el verdadero mentor y forjador de su asombrosa voz. Palacios se aproxima a las canciones de García desde el más puro academicismo operístico, recreándose en la resolución técnica de las cuestiones planteadas por el sevillano. A este respecto, es especialmente reseñable el fantástico legato y la línea de canto desplegada en las canciones más reposadas, como en "Fortunilla". En "Parad, avecillas" hay que regodearse en el uso de las medias voces del peruano y en la delicada forma de ligar las frases. Por no hablar de "Floris", una delicada obra maestra en miniatura a la que Palacios dota de una amplia gama de inflexiones y de acentos, con una modélica línea de canto. A cambio, donde el cantante se encuentra algo más incómodo es en las canciones de signo más andalucista, piezas en la que se enfrenta a una serie de problemas técnicos, como la resolución de los melismas, con apuros en la zona de paso como en "Yo que soy contabandista". Le falta, además, una chispa de gracia y de ironía en canciones que, como "El riqui-riqui", albergan una fuerte dosis de intencionalidad y de dobles sentidos.

Caprichos líricos españoles.
Teresa Berganza (mezzosoprano), Juan A. Álvarez Parejo (piano) y José Mª Gallardo (guitarra).
Autor 703 (2000)

Es evidente que en septiembre de 1995, cuando grabó estas canciones, Teresa Berganza hacía tiempo que había dejado atrás los laureles de sus triunfos. Saltan al oido las fluctuaciones en la emisión del sonido y las vacilaciones en la afinación, especialmente en el registro agudo. Éste suena con nítidas pérdidas de brillo, acentuándose con los años la tendencia que siempre tuvo esta cantante a abusar del portamento a la hora de alcanzar las notas superiores. Pero quien tuvo, retuvo, que dice el refrán. Y lo que se mantenía entonces intacto, como aún hoy día, era la expresividad y la gracia de esta artista. Hay que descubrirse por su manera de dotar de toda su intencionalidad a canciones como "El riqui-riqui", "San Antón lo bendiga" o "El liru liru", recurriendo a veces a un tipo de emisión más cercano al canto popular que al académico en los ataques de las frases, como en el primer compás de "Fortunilla". Al fin y al cabo, se trata de canciones que García elabora a partir de fuentes folclóricas y tradicionales a las que superpone un lenguaje belcantista que la Berganza sabe desarrollar a la perfección, especialmente en lo referente a melismas, trinos, apoyaturas, notas picadas y canto "martellato".