Algunas versiones discográficas
Personajes más importantes y orden en que aparecerán los cantantes referidos en las siguientes grabaciones: Nabucco, Abigail, Zacarías, Ismael, Fenena, Gran Sacerdote.
Tito Gobbi, Elena Suliotis, Carlo Cava, Bruno Prevedi, Dora Carral.
Coro de la Ópera Estatal de Viena
Orquesta Filarmónica de Viena
Lamberto Gardelli, director.
DECCA 417 407 2
2CDs
Lanzada en su día en doble LP y remasterizada veinte años después en el pujante CD, esta versión casi histórica de Nabucco permanece como una de las primeras creaciones en estudio de este título verdiano. No obstante podemos hablar de una de las más redondas grabaciones a pesar de la entidad artística reunida.
Por una parte, Suliotis encarna una Abigail que le viene grande, pues el papel exige una cantante potente, con muchos colores y de fiero dramatismo, características muy alejadas de una soprano incomparable en lo dramático pero más comedida en lo vocal, si bien encarnaría grandes papeles de finales del XIX, entre ellos un verismo muy lírico en su garganta.
Gobbi, algo ya justo en sus medidas, recibió mil y una felicitaciones por este papel de Nabucco, pero se le puede antojar al más profano de los aficionados como una partitura más que añadir a su rica lista y un tanto llana en su concepción y recursos. Para colmo, el Zacarías de Cava, no sin apuros, se avecina a los farragosos barros de la mediocridad, pero a medida que avanza la grabación parece enmendar sus errores.
Sin más que aportar a la valoración de una grabación de nivel que raya la medianía a pesar de las grandes figuras que la interpretan, sólo se corrobora el italianismo lírico de algunos directores de comienzos del siglo XX, como Gardelli, que no atinan a rescatar la orquesta descarnada, violenta y ampulosa del efectismo sinfónico de las primeras óperas de Verdi.
Matteo Manuguerra, Renata Scotto, Nicolai Ghiaurov, Veriano Luchetti, Elena Obraztsova.
Coro de ópera ambrosiano
Orquesta Philharmonia
Riccardo Muti, director.
EMI CLASSICS 7 47388 8
2CDs
Un registro de lujo, el mejor que se ha grabado nunca en estudio, es el que la casa inglesa EMI lanzó al mercado internacional a finales de los años 70 del pasado siglo. En este doble disco se aúna la calidad del sonido de estudio, la experiencia operística del director y la ductilidad profesional de los cantantes reunidos.
Ni que decir tiene que la gran estrella vencedora resultará la italiana Renata Scotto, prodigio canoro en un papel que le viene grande por el físico pero que defiende, sin envidiar nada a su gran antagonista Maria Callas, con todo dramatismo, soltura y trasunto vocal de primer orden.
El galo Manuguerra fue un Nabucco que aprendió el papel con gran vigorosidad y lo cantó con una elegancia de altos vuelos, contagiada en mayor parte por la batuta de Muti, de la que luego se hablará. Y estuvo acompañado por un Zacarías de enorme altura (no sólo física) de manos del búlgaro Ghiaurov. Este cantante arroba su personaje con cierto aire de solemnidad eslava y empuja a pensar en una de sus mejores interpretaciones en el disco, salvando, claro está, otros papeles más agradecidos y lucidos en el repertorio verdiano, en el italiano y en el ruso.
No podremos pararnos a desglosar la lista de personajes que completan Nabucco y que están protagonizados aquí por figuras de la talla de Elena Obraztsova como Fenena o Robert Lloyd como Gran Sacerdote, en el mejor momento de sus trayectorias profesionales, y plasmados en este registro con un sonido espectacular.
Buena parte de la "culpa" de encontrarnos ante el mejor registro de esta ópera verdiana ha de achacarse a la elegante batuta de Riccardo Muti, que no resta elementos de autenticidad, fuerza, arrojo dramático e impecable factura a la recreación sonora de la partitura, defendida con absoluta lealtad y pasión por el maestro director italiano.
Piero Cappuccilli, Ghena Dimitrova, Evgeni Nesterenko, Plácido Domingo, Lucia Valentini Terrani.
Coro y Orquesta de la Deutsche Oper de Berlín
Giuseppe Sinopoli, director
Deutsche Grammophon 410 512-2
2CDs
Absolutamente prometedor fue el lanzamiento discográfico de esta soberbia versión de Nabucco. La soprano búlgara Ghena Dimitrova fue realmente reveladora: encaja totalmente con el papel, gracias a ese torrente vocal con raíz en la escuela eslava que deslumbra nada más oír su primera intervención. El complejo personaje lo defiende con suficiente calidad: poderosa, incansable de principio a fin, llena de dinamismo, de gran técnica y agilidad vocales, capaz de emplear una delicada expresión cuando se lo exige la partitura. El papel de Abigail le va como anillo al dedo, fue su papel de referencia y toda una referencia para ese papel, por su bravura vocal y la integridad en la construcción del personaje.
Quizás le resta, empero, protagonismo al bajo barítono Cappucilli, gran cantante verdiano que realiza una excepcional grabación y mantiene tan buena forma (como en Macbeth de Verdi cantando junto a Verrett y dirigido por Abbado), a pesar del tono plañidero de algunos de sus pasajes hacia el final de la ópera.
Nesterenko pasa casi como de puntillas por este registro, dejando el verdadero protagonismo lírico comprimario al apasionado Ismael de Plácido Domingo y a la deliciosa Anna de Lucia Popp, ambos en los exitosos comienzos de sus fulgurantes carreras. Añadamos el lujo, aunque desigual al fin y al cabo, de contar con Valentini Terrani en el papel de Fenena.
Por último, el malogrado Sinopoli desgrana toda su sabiduría en la dirección con su característico nervio dramático, la tormenta sinfónica y el poderío expresivo de una orquesta germana, dando como resultado el mejor sonido global de todas las grabaciones comentadas, pero no acierta a rematar el conjunto el empleo de un coro preescrito que no pasa de modesto, además de las irregularidades vocales antes señaladas que pesan más de lo francamente deseable.