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| LA MÚSICA Y YO |
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Teddy Bautista
Mi madre era pianista y desde muy temprana edad hacía contrapuntos a dos dedos con el piano, tocaba ante la familia y los conocidos, y esas cosas. En mi opinión este tipo de manifestaciones no conducen a nada pero suelen dar una cierta familiaridad con un tipo de música y un lenguaje.
Durante los años en que la gente de la península oía coplas y los rudimentos de lo que después sería el pop español, en Canarias se recibía una gran influencia de la música inglesa y americana del momento. A mis manos llegaban algunos de esos discos y con 12 años ya había oído "godspel", espirituales, el primer rock de Bill Haley, la obra de Eddie Cochram, Budy Holly, Elvis Presley, etc. Estas influencias me hacen abandonar las clases de música y comienzo a tocar la guitarra y a cantar. Era gente inconformista que hacía cosas que no hacían los demás y eso me gustaba. Así a que a los 13 años, en el 56, decidí formar un grupo con los amigos más locos del colegio, ninguno de los cuales sabía tocar. El grupo se llamó naturalmente "Los diablos del rock". Luego pasamos a algo más serio, "Los ídolos", que tuvo cierta importancia en Las Islas. La creación de "Los Canarios" se produjo en el año 63, cuando en una fiesta en Sevilla se nos acercó un norteamericano para invitarnos a Estados Unidos. Pensamos que era una broma pero recibimos cuatro pasajes y un talón de mil dólares de la época. Una vez en aquella tierra comenzaron a llamarnos "Los Canarios".
La mili me sirvió para hacer amistades con las que redescubrí el mundo de la música clásica, y me planteé retomarlo sin abandonar el rock, el blues y el soul. Como consecuencia de ello, hago un trabajo musical titulado "Ciclos", basado en las cuatro estaciones de Vivaldi. En él estrené el sintetizador modular Moog, posiblemente el único que había en España entonces y ahora. Antes de hacer lo de Vivaldi yo ya trabajaba con sintetizadores y colaboré con Miguel Ríos en un proyecto que se llamaba "Sinfonía del Nuevo Mundo". Encontré que a través de la electroacústica se abrían unas puertas y unos horizontes que la música al uso - pop-rock, blusera, o lo que sea- no tenía. Era como una salvación para aquel que se siente aburrido de ese concepto tradicional centroeuropeo de la música.
Despegué a partir de ahí. "Los Canarios" se acabaron en 1975 e inicié otra etapa donde tuve la suerte de hacer "Jesucristo Superstar", trabajé como actor y cantante, con Camilo Sesto y Ángela Carrasco. Con el dinero que gané me fui a estudiar a Inglaterra y a Estados Unidos. Me metí muy a fondo en la electroacústica y en la informática aplicada. Yo no soy músico intuitivo; soy analítico, especulativo. Si soy músico es porque me gustan las matemáticas. Considero que la combinatoria matemática de la música se agotó con Bach. La música, digan lo que digan, es matemática; son unos elementos tomados "X a X" y producen una serie de conjuntos. Los románticos centroeuropeos desarrollaron todas sus tesis que han sido la base de todo lo que es la música contemporánea.- desde los juegos de dados de Mozart, hasta los trabajos que hacían los rusos de combinatoria pura y simple -, y es difícil conseguir en la actualidad un esquema lineal que sea original. Soy músico del hemisferio izquierdo del cerebro, no del lado derecho.
En 1977, comencé como productor de nuevos grupos, tales como Nacha Pop, Rosendo, Víctor Manuel, Ana Belén, Miguel Ríos, Aute, Rosa León, Triana...Durante esta etapa consolidé mi formación técnica. He trabajado como técnico de sonido en infinidad de oportunidades.
Mis maestros cubren un abanico muy curioso. Frank Zappa, fue uno de ellos, no tanto porque explotó áreas musicales que otros no exploraron, sino porque su actitud humana era paralela a su actitud como músico. Al mismo tiempo, estudié inteligencia artificial, reconocimiento de patrones, sistemas expertos....Es decir, ya tengo la formación necesaria en cuanto al manejo de herramientas. Pero el subconsciente me dirige hacia el etnofolclore, que es donde creo que está la gran renovación de cara al futuro: el flamenco, las músicas del Magreb, el sudeste asiático, de la cordillera andina, de los pueblos indígenas de Norteamérica- mexicanos, estadounidenses, canadienses. Pueblos poseedores de una interpretación propia del Universo de una verdadera cultura, de un conocimiento que corre el peligro de perderse, porque esta poco fijado, poco codificado. Es a ellos a quienes deberíamos reconocer como maestros.
Creo que en la música comercial se ha conseguido un equilibrio sostenido porque se ha hecho una labor inteligente y se ha mantenido una apuesta a fondo perdido en muchos nombres que después se ha demostrado rentable. En el caso de la música "seria", por llamarla de alguna manera, contamos además con un problema de déficit educativo que se da en la sociedad española desde hace años y que ahora estamos pagando. Espero que se remedie de alguna manera porque de lo contrario seguiremos incrementándolo. Se ha comprobado, en algunas universidades de Estados Unidos y Alemania, que la música ayuda a desarrollar la inteligencia del niño y es muy útil para configurar un espíritu crítico. No podemos permanecer al margen de estas investigaciones.
Al margen de mi actividad cuando presidía la SGAE, he seguido haciendo música para películas, para la EXPO-92, para el pabellón de Canarias, para teatro, para series de televisión. En este tipo de encargos, aunque dispones de cierta libertad, te trazan unas directrices bastante precisas del tipo de música que quieren. En el campo donde hago música sin límites de ningún tipo, donde realmente me libero, es en los encargos que me hacen para ballets, obras de teatro muy experimentales, tanto para España como para el extranjero. Concretamente he trabajado componiendo música de ballet para el Piccolo Teatro de Milán, para el Ballet Contemporáneo de Michael Clarke, para el teatro de la Ópera de Lyon, en España he hecho la música para "El Guernika", un ballet preparado con ocasión del cincuentenario del bombardeo, y otro que se llama "Vulcania" para un grupo de teatro y danza independiente. Es en ese tipo de encargos donde realizo un tipo de música que podríamos llamar experimental.
Uno de mis últimos trabajos, la "Memoria del Agua", elaborado a lo largo de muchos años, ha significado una nueva vía musical para mi y ha marcado las pautas de mi futuro trabajo: una música instrumental, personal, basada en los microintervalos, en la búsqueda de una tímbrica original, en el reconocimiento de la música mesoamericana como fuente de inspiración y en la utilización de la tecnología musical más sofisticada desde un concepto artesanal.
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