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| LA MÚSICA Y YO |
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Odón Elorza, Alcalde de San Sebastián
La música es para mí, ante todo, un elemento indispensable con el que compartir situaciones de distensión, pero también momentos de trabajo en solitario, de reflexión sobre muchas situaciones con las que diariamente me enfrento y de acercamiento a una expresión artística que, desde mi condición de profano, aprecio enormemente.
Por eso mismo, mi actitud ante ella es la de recibir, recrear sensaciones nuevas, enamorándome de "Carmina Burana" de Orff, de "Nabucco" de Verdi, de "La Bohème" de Puccini o de "Los Payasos" de Ruggero Leoncavallo; o quedarme perplejo ante una sinfonía de Anton Bruckner o de Dmitri Shostakovich, mientras disfruto de las "Estaciones" de Vivaldi y del maravilloso encanto de la música barroca.
Aunque mis gustos musicales son heterogéneos y puede decirse que nada exclusivos, como donostiarra tengo que reconocer que es a través de la excelente vida musical de San Sebastián por donde he llegado a convertirme en un aficionado a la música clásica: los conciertos de la Orquesta Sinfónica de Euskadi, la Quincena Musical, el Orfeón Donostiarra, Cultura Musical... son muchos reclamos para que alguien dé la espalda a la genialidad de los compositores, o a la expresividad de los intérpretes, al embrujo del género, en suma.
Escuchar "La Salve" de Recife, la víspera del 15 de agosto, en nuestra Semana Grande, interpretada por el Orfeón Donostiarra, el Orfeón Txiki y el juvenil, o por cualquier otra de las agrupaciones corales que proliferan en nuestra tierra (el Coro Easo, la Coral Andra Mari, Eskifaia...) es una alegría repetida año tras año, que comparto con los cientos de asistentes a este tradicional acto.
Me emociono enormemente y siento envidia escuchando a nuestros jóvenes genios musicales: el Salón de Plenos del Ayuntamiento es sala de conciertos improvisada para alumnos de las distintas Escuelas de Música existentes en la ciudad, y escenario de un excelente Concurso Internacional de Piano, que me ha permitido escuchar a niñas y niños de diversos países interpretando magistralmente a Chopin, Mozart, Schubert, Schumann o Rachmaninov. Este impulso musical que surge desde la base es el que más me interesa, porque, desde mi responsabilidad, mi apuesta está dirigida a consolidar y acrecentar el compromiso de San Sebastián con la música hasta convertirla en la "Salzburgo del Sur".
Si tuviera que describir momentos irrepetibles, que dejan huella para toda la vida y que te enganchan para siempre con la música, éstos están relacionados con el Orfeón Donostiarra: dirigido por Muti hace tres años en la Quincena Musical, el "Requiem" de Verdi en su estreno en el Auditorio del Kursaal con la Orquesta Sinfónica de Tenerife y mi querido amigo Víctor Pablo Pérez al frente, en Salzburgo con "Fausto" hace dos años, el Concierto del Centenario en el Estadio de Anoeta, su siempre magistral interpretación de "Carmina Burana", una de mis composiciones favoritas...
Creo, para concluir, que la música contribuye a unir a las personas. Es un instrumento de paz. Y en torno a ella se congregan hombres y mujeres dispuestos a compartir un placer y unos hábitos que les alejan de los sinsabores cotidianos. La música aproxima las distintas culturas y pueblos, facilita la apertura de nuestra mente y, al menos en mi caso, ha contribuido al conocimiento de personas excepcionales: el inolvidable Nicanor Zabaleta, Teresa Berganza, Lorin Maazel, Ainhoa Arteta, Carlos Álvarez y muchos otros más. Con una mención especial a personas como Fernando Argenta y Araceli González Campa, o José Antonio Echenique, y todos aquellos que, desde el anonimato, hacen posible la difusión y extensión de la música clásica. Tenéis mi reconocimiento y mi cariño.
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