Inicio
 Melómano en pdf
 Tienda
 Discos: Recomendados
 Guía Práctica
 Claves
 Opinión Nuevo
 Especiales
 Grandes Obras
 Ópera
 Libretos
 Zarzuela
 La música y yo
 Entrevistas
 Promesas Cumplidas
 Consultorio
 Últimas portadas
 Registro
 Orfeo Ediciones
 Tus sugerencias
       
 
 LA MÚSICA Y YO
 
Forges

Mi primer recuerdo de la música es el de mi catalana madre cantándonos nanas, a mí y a mis (¡ ocho !) hermanos, en su lengua de nacimiento...Mi madre cantaba (canta) muy bien; pero, claro, con tanto hijo al que dormir y tanta nana, la pobre acababa los nocturnos "recitales" asaz afónica...

Mi padre viajaba bastante por la asolada Europa de la IIª posguerra mundial, ya que trabajaba en la casa Philips como empleado. De uno de sus viajes un día trajo de Alemania una enorme radio portátil, a baterias (baterias que pesaban tanto que era prácticamente imposible transportar el aparato). Y así, como en España había restricciones eléctricas durante casi todo el día, era muy molón poder oir aquella radio, de marca "Nora", cuando volvíamos del cole...

Un amigo de la familia, que se llamaba Jose Luís Iriso, venía muchas tardes a casa y sintonizaba en RNE un programa de música clásica que se emitía diariamente a las cinco de la tarde. Con el buen oído materno heredado, pronto empezamos los nueve hermanos a montar grandiosas corales vespertinas en las que nuestras afamadas versiones de "La danza de las horas", de "La Gioconda" o la bella canción napolitana "Catarí" atronaban en las velazqueñas tardes de Madrid el otrora tranquilo patio de vencindad...

Al principio escuchábamos en el patio algunos aplausos entusiastas y anónimos, pero pasados los días, y quizá a causa de nuestro escaso repertorio, eran ahora anónimos exabruptos los que resonaban en el patio...

Pasaron los años y, con grandes esfuerzos ahorrativos, los hermanos mayores conseguimos comprarnos a plazos un pick-up, marca "Hispano Suiza", que nos costó la friolera de ¡ 3.750 pesetas !.

Arruinados por los plazos mensuales de 150 lúas de vellón, durante un par de años sólo pudimos comprar dos discos: Uno RCA, con la 5ª de Beethoven, dirigida por Toscanini, y otro, pequeño, que se llamaba "El Órgano que habla", en el que un organista hacía cantar a un primitivo organo eléctrico varias canciones, entre ellas la mejicana "Pancho López". Recuerdo que por aquellas fechas un servidor ya tocaba la banda sonora de la peli "Sólo ante el peligro", con una armónica "Honner" de cambio, extraordinaria, "heredada" de un primo mío mayor. Pasó mucho tiempo hasta que un día logré comprar un single que nos revolucionó a todos: era de un tal Elvis Presley y en él cantaba "Zapatos azules de gamuza" (no "Zapatos de gamuza azul", como dicen ahora los expertos en rock).

Férvidos por el rock, pronto los miembros de mi pandilla, veraneantes todos en la segoviana villa de El Espinar, formamos un conjunto que, con el quizá estúpido nombre de "Los risueños Diablos Rojos", causó furor/espanto en sus atronadoras actuaciones en la Corredera, la plaza "del baile" del pueblo. Servidor tocaba el contrabajo (aún no se llamaba "bajo" a secas) eléctrico, que era un a modo de estilizado pero enorme sarcófago y que, a plazos, me costó cási diez sueldos mensuales de técnico en TVE: ¡siete "papeles verdes", oiga usted! (Me forré a hacer horas extraordinarias).

Han pasado muchos años... hoy mi vida está rodeada de radios, músicas e hijos "Fenderizados"...A la altura de mis 55 años he logrado aprenderme de memoria innúmeras sinfonías, lo que me lleva a grandes retrasos en la entrega de mis trabajos: no sólo las tarareo mientras dibujo; es que si es la 5ª de don Luwding la "dirijo", pluma-batuta en mano... Y si es la 4ª de Brahms...ya hasta hasta me da la llorera de emoción...(creo que es la Sinfonía que "más me entiende"). ¡Ah! Y que conste que Luz Casal "me pone" y que "DEF CON DOS" y "Clásicos Populares" son los mejores...