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| GRANDES OBRAS |
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"Concierto para piano nº 4 en Sol mayor, opus 58", de Beethoven
Por Carlos Tarín
II. Andante con moto
La mayor originalidad de toda la obra reside en este brevísimo movimiento de 72 compases (aunque podríamos mirar otra vez el K. 271 de Mozart, Lento), un tiempo sustentado en el relativo 'mi', que presenta un acentuado contraste entre la cuerda abrupta y seca, de único discurso, y la dulzura del piano -de vocación acórdica- (A), una ternura que se va filtrando por los lacerantes pentagramas del tutti (B y B'), hasta que, tras convincente cadenza, consigue fundirse con la cuerda (que abandona su alegato al unísono por un progresivo seguimiento armónico). Apenas estrenada la obra, fueron muchos los estudiosos que buscaron referencias extramusicales para explicar musicalmente esta confrontación inusualmente dramática (esposa sumisa frente a marido violento, Orfeo y las Furias, etc.), verdadero golpe de genio y emoción.
Seguimos el esquema de Ulrich Michels, acaso el único posible para detectar de un vistazo la teatralidad de los diálogos, y la progresión -atendiendo al número de compases- del sumiso solista que, sin levantar la voz, va ganando terreno hasta lograr que ambos "concertantes" acuerden (2/2) pareceres, tras las sucesivas peroraciones del solista al final de cada período.
III. Rondó
Desde el comienzo, Beethoven nos presenta un distintivo Rondó: la orquesta comenzará exponiendo el primer tema, al contrario de lo que es común en los rondós finales del concierto clásico y en el resto de los conciertos para piano de Beethoven. Armónicamente, nos desconcierta la ambigüedad que supone comenzar sobre DO, en realidad la subdominante de SOL, y no la tonalidad del tema. El tutti es duplicado por un piano -en imitación siempre convenientemente embellecida-, al que acompañará sólo un efusivo y fiel violonchelo. La misma orquesta introducirá un contratema nuevamente recreado por el solista, hasta que ella misma rompe en un fortísimo, que incluye por primera vez trompetas y timbales. Ante tal muestra de poder, el piano fuerza el tema (1T', desdoblando en octavas las 5ª descendentes de 1T) en pasaje presuroso, luego repetido por la orquesta. A una sección transitoria (tr.) seguirá una estabilización final en dulces tresillos de corcheas sobre la dominante del segundo tema, LA.
La hermosa melodía de la nueva idea (2T, RE) entra expuesta por el piano sobre un pedal de tónica en los bajos, que la orquesta retoma, si bien transformada en un maravilloso y breve fresco polifónico, que parece contener ecos (anticipados) de su Novena sinfonía. El piano inicia un episodio (e) arpegiado de gran brillantez, hasta que se estabiliza en la dominante de DO, para anticiparnos la vuelta de A.
La sección central nos lleva a MI bemol, conducida sin remisión ni preliminares por el piano, que desarrolla todos los elementos de A, para llevarnos -tras el tema transicional (de progresión cromática) y el de tresillos (en la dominante)- a la reexposición con el segundo tema (obviando el primero) ahora en la tonalidad principal (SOL), cumplimentando el principio básico de la sonata clásica, que se fusiona con la estructura rondó, produciendo la forma híbrida de Sonata-Rondó. Tras el episodio de los arpegios (e) el piano enfatiza MI bemol, que no es una nueva tonalidad (¿otro guiño/ambigüedad del maestro?), sino la subdominante de SI bemol (3ª menor de SOL), donde unas violas expresivas y carnosas reelaborarán libremente 1T, precedidas del motivo inicial. Bruscos acordes sobre el motivo inicial del Rondó, y una suspensión del piano conducen por fin al tema principal, expuesto por el piano y seguido por el fortísimo de la orquesta. Después, el solista se adentrará desde 1T', irremisiblemente, en la amplísima Coda.
El mismo piano que la inicia nos conduce desde la dominante de SOL (RE) casi imperceptiblemente a una tonalidad alejada, FA#, de nuevo por el principio de notas comunes. Pasará brevemente por DO, hasta llegar a SOL (esta última recreación a cargo de la cuerda), y cromáticamente a la cadenza, que Beethoven mismo exige que "sia corta". Y así es: apenas unos compases, y los trinos del piano la dan por terminada, dejando que oigamos a la trompa sobre la aumentación del motivo que cerraba 1T (1Tm). Éste se inicia raudamente con notas largas en el viento y el acompañamiento grácil del piano. Un Presto impele con bravura a todos hacia el final, donde el tema principal cerrará, con la brillantez de toda la orquesta, esta singular obra maestra.
GLOSARIO
- Armonía: Rige jerárquicamente las relaciones de los acordes, tomando uno de ellos como centro (tónica), y otros supeditados a él en mayor o menor medida: dominante (V) a una distancia de quinta de la tónica y carácter inconclusivo, y el de subdominante (IV), situado a una cuarta, y de carácter semiconclusivo.
- Cadenza: Aparece próxima al final del movimien-to. En ella el solista realizaba improvisaciones sobre el material escuchado, hasta que Beethoven las escribe como parte de la obra desde su "Concierto nº 5".
- Cromático: A través de semitonos.
- Diátonico: A través de los grados de la escala (tonos y semitonos)
- N: Tema nuevo que no había aparecido en la exposición.
- Pedal: Nota prolongada, generalmente en el bajo
- Polifonía: Combinación de una melodía con otra u otras, de modo que los diferenciados ritmos de las voces hace que las melodías guarden una independencia en sus respectivas líneas melódicas.
- Semicadencia: Movimiento que lleva desde la tónica (I) a la dominante (V), produciendo una situación suspensiva.
- Tresillo: Tres figuras que equivalen en duración a dos de la misma clase.
- Tutti: Totalidad de la orquesta, en oposición a solo (solista).
GRABACIONES RECOMENDADAS(Solista, orquesta, director, sello)
Pollini, Filarmónica de Viena. Böhm. Deutsche Grammophon.
Gilels, Orquesta de Cleveland, Szell. EMI.
Serkin,, Filadelfia, Ormandy. CBS.
Davis, Arrau. Staatskapelle Dresde. Phillips.
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