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| GRANDES OBRAS |
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El huésped del sevillano, de Jacinto Guerrero
Por José Prieto Marugán
Acto I
Argumento: En la plazuela a la que da la espadería de maese Andrés, unas jóvenes charlan animadamente [I.1 - Coro de mozas y espaderos].
Juan Luis ha llegado a Toledo buscando modelo para pintar una Inmaculada y viene atraído por la fama de Constanza. El corregidor, no obstante, le asegura que es más bella la hija del espadero, al que precisamente ha entregado Juan Luis su espada para que la pula y afile. Cuando recupera la espada y la contempla con orgullo [I.2 - Canto a la espada], tiene ocasión de ver a la hija de maese Andrés [I.3 - Romanza de Raquel] y queda impresionado por su belleza.
De pronto se escuchan ruidos de lucha y la voz de Raquel pidiendo auxilio. Juan Luis y el padre de la joven acuden al lugar de la refriega en el que el conde Don Diego se está batiendo con tres desconocidos; el artista le presta ayuda creyendo que defiende a la mujer y los atacantes huyen. El pintor regresa a la espadería y Raquel le informa de que don Diego no era, precisamente, su defensor, sino su atacante, porque desde hace tiempo la persigue. Juan Luis lamenta su error y lE da cuenta de su propósito de retratarla [I.4 - Dúo de Juan Luis y Raquel].
Mientras, Rodrigo se encuentra en la plaza presumiendo de su "decisiva" intervención en la escaramuza y proclamando su promesa por haber sobrevivido a un naufragio: se casará con la mujer más fea que encuentre. Esta sorprendente declaración provoca que las feas persigan al escudero, mientras los lindos asedien a Constanza [I.5 - Pasacalle de lindos y feas], que acaba de llegar.
Cae la noche y del palacio de Don Diego salen unos embozados que raptan a Raquel [I.6 - El rapto].
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Nº.
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Título
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Incipit
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Personajes
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I.1
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Introducción, coro de mozas y espaderos
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A - En la fuente cristalina...
B - Forja la espada, espadero...
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Mozas, espaderos
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I.1 - Introducción, coro de mozas y espaderos.
No se puede hablar de preludio porque se trata de una breve introducción instrumental que hace referencia al segundo tema de la romanza de Raquel ("Castellana, toledana...") contrastado con un claro ritmo de seguidillas. Un breve redoble de timbal cierra la introducción. La cuerda y un par de notas aisladas del arpa nos llevan a la primera escena. Parece como si la música fuese abriendo, lentamente, el telón para presentarnos a las mozas que se dirigen hacia la fuente. El arpegio del arpa subraya las sentidas frases de las muchachas. La música nos las presenta como embobadas, como si desearan que ese amor que según ellas duerme en la fuente a la que se dirigen, las atrapara.
Un diseño del clarinete da entrada al rítmico tema de los espaderos. Los golpes sobre el yunque de la fragua subrayan el ritmo y proporcionan un expresivo color a esta melodía que es la primera en llamar la atención de los asistentes al estreno.
Además de la personalidad de cada uno de estos temas, hay que destacar la habilidad de Guerrero para mezclar dos temas tan diferentes (el de las mozas y el de los espaderos), de carácter femenino el primero y masculino el segundo.
El número termina con un recuerdo instrumental del tema de los espaderos que se pierde suavemente.
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Nº.
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Título
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Incipit
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Personajes
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I.2
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Canto a la espada
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Fiel espada triunfadora...
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Juan Luis
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I.2 - Canto a la espada
Este brillante fragmento, uno de los más famosos de Guerrero, está constituido por dos melodías. La primera de ellas ("Fiel espada triunfadora...") hace las veces de estrofa y la segunda ("Brilla tizona...") las de estribillo. El acompañamiento del primer tema es de carácter marcial y los escasos recursos instrumentales que apoyan a la voz solista dan una indiscutible imagen de vigor y gallardía. El segundo tema es más lírico y melodioso y gracias a él podría decirse que pasamos de la marcha a un pasacalle.
Esta romanza de bravura se repite con intervención final del coro sobre el que siempre sobresale la voz de Juan Luis que desde este momento, prácticamente al iniciarse la zarzuela, ya da la medida de su protagonismo.
Este número es un verdadero himno; así nos lo recuerda Antonio Fernández-Cid en su biografía del músico, de la que tomamos esta curiosa anécdota: "El ritmo incisivo, marcial, directo de "Fiel espada triunfadora", incluso, en ocasiones ha sido utilizado como himno de circunstancias. Pienso en aquella oportunidad en la que un grupo deportivo, fuera de España, se encontró en situación de inferioridad porque todos los competidores, llegado el momento de recibir los galardones, cantaban el himno de su respectivo país, y ellos desconocían qué texto aplicar, carentes incluso, de la música grabada que solucionase el problema. Corrió la consigna de urgencia entre ellos: "¿Recordáis "Fiel espada triunfadora"? Pues poneos firmes, serios... y vamos a cantarlo. ¡Quedará muy bien!".
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