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| GRANDES OBRAS |
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"Tercera Sinfonía" de Beethoven: La composición de un héroe
Por José Miguel Usábel
Sería difícil encontrar en la vida de Beethoven un contraste más acusado que la oposición entre su ánimo sombrío y desesperado durante el verano de 1802 en Heiligenstadt, donde termina la amable segunda sinfonía, obsesionado sin embargo en su interior por la tentación del suicidio, y el estío de 1803 en Oberdöbling, ocupado en la tercera, una obra mucho más dramática, que acomete con una heroicidad, a la que se ve forzado por su destino. En octubre de 1802, cuando se preparaba para regresar a Viena, escribe el famoso "testamento de Heiligenstadt": reconoce que su sordera es progresiva y permanente y, aunque ha rechazado ya la posibilidad del suicidio, afirma estar dispuesto a morir en cualquier momento. Sin embargo, Beethoven va a hacer de la necesidad virtud, emprendiendo una huida hacia delante que cambiará el rumbo de la historia de la música. El hedonismo auditivo, inherente al formalismo clásico, va a ser sustituido por una música ideológica y conmovedora, prefiguradora del romanticismo en su dirección hacia la interioridad. La perdida de audición externa quedará compensada con creces por el universo sonoro que construye en su imaginación. La crisis le conduce a la decisión de no escribir más para "el oído", sino para la inteligencia y el espíritu.
La tercera sinfonía supone la plena realización de su ideal sinfónico, llevando a esta forma instrumental al nivel de la ópera y el oratorio, duplicando su longitud hasta entonces habitual y, sobre todo, imprimiéndole la carga emocional y expresiva de estas formas vocales, mediante la introducción de connotaciones programáticas; en este caso, la descripción de la vida de un héroe (primer movimiento), su muerte (segundo), su despertar en otro mundo (tercero) y la aplicación de su espíritu a la pura actividad creativa (cuarto). El programa literario la separa del mundo del entretenimiento de la sinfonía clásica y abre el camino por el que va a discurrir la música instrumental durante el romanticismo. El ideal sinfónico nace con la tercera plenamente realizado, para prolongarse después a lo largo de la quinta, sexta, séptima y novena. Aunque marca el inicio de su segundo estilo de transición entre clasicismo y romanticismo, observamos en ella rasgos que caracterizarán las obras más tardías de su tercer estilo, en especial la utilización de la fuga y la variación, como una vuelta al racionalismo compositivo del estilo barroco, así como el aislamiento de detalles melódicos, armónicos o rítmicos que recompone extrayendo todas sus posibles implicaciones, en base a ideas que cargan de sentido humano la expresión musical.
El dedicatario original fue Napoleón Bonaparte. De hecho pueden observarse influencias de la música francesa postrevolucionaria, especialmente de los propulsivos tuttis orquestales y las marcadas marchas de las óperas de Cherubini y Méhul, que habían tenido un gran éxito en Viena. Pero la coronación de Bonaparte como emperador y sus planes de invadir media Europa, incluida Viena, decepcionan al compositor, que rompió enfurecido la página del título, donde aparecía la dedicatoria. En su publicación en 1806 recibió la denominación de sinfonía heroica, "habiendo sido compuesta en memoria de un héroe". Aunque el mismo Beethoven es en realidad el auténtico héroe, se considera que "el gran hombre" pudo haber sido el príncipe Luis Fernando de Prusia, que de hecho había muerto heroicamente en 1806, íntimo amigo del dedicatario de la sinfonía, el príncipe Lobkowitz.
1. Allegro con brio
| EXPOSICIÓN |
DESARROLLO |
| 1P AS 1S 2S 3S 4S AC Codetta |
(1P-1S) (1P) (3S)/(1P) (1S) Fugato AS 1N (1P) 1N (1P) |
| Mib Sib V I mod Sib |
DOV-I do do# re sol LabV-I mod mi la DodoMIb mib mod |
| REEXPOSICIÓN |
CODA |
| 1P 1S 2S 3S 4S AC |
(1P)/CT 1N (1P) (2S) AS y AM |
| MIb MIb V I mod MIb |
DO fa MIb MIb |
La sinfonía se precipita de golpe con un par de acordes de tónica poderosos y desafiantes. La cuerda grave expone inmediatamente el tema principal (1P), basado en el despliegue de las notas del acorde de tónica de Mi bemol mayor. Los violines le aportan a continuación una idea consecuente, que sólo reaparecerá, sustancialmente alterada, en la reexposición. En el pasaje siguiente observamos ya la importancia que va a adquirir el timbre, al escuchar el tema , ahora fragmentado, sucesivamente en las flautas y clarinetes, trompas, cuerdas y madera de nuevo. Otra característica singular de la sinfonía se nos revela a continuación, al aislar un elemento puramente rítmico: dramáticos acordes sincopados en sforzando, que expresan con apasionamiento la contradicción entre una métrica ternaria y una rítmica binaria. A continuación surge un intenso momento climático con el estallido del tema fortísimo en el tutti. La aparición del primer tema secundario (1S) en la tensión del quinto grado de la tonalidad de la dominante nos trae de nuevo, ahora en su más cumplida expresión, el puntillismo tímbrico con la sucesión de un motivo de tres notas que va pasando por distintos instrumentos del viento madera. La resolución en el primer grado viene acompañada de un nuevo tema (2S) de decidido impulso ascendente, que desembocará a su vez en otro (3S), cabalgante tanto por su ritmo como por su movimiento armónico modulante. Aún aparecerá un nuevo tema (4S), que compensa su exiguo movimiento melódico con una amplia densidad armónica y tímbrica, donde llegan a fundirse todos los instrumentos del viento madera. Nos sorprende después una escalada dinámica y textural, que nos conducirá a un nuevo pasaje de acordes, esta vez buscando el dramatismo mediante una rítmica a contratiempo. En la codetta, sección de cierre de la introducción, escucharemos otro pasaje de acordes, esta vez buscando la reafirmación en una rítmica rigurosamente métrica.
El desarrollo se inicia con fragmentos del tema principal, seguido por los juegos tímbricos de 1S. De nuevo 1P en sucesivos cambios armónicos (do menor, do sostenido menor) y, a continuación, la primera superposición temática, otro rasgo característico de la sinfonía, en la que oímos simultáneamente el cabalgante 3S en la cuerda aguda sobre el tema principal en la cuerda grave. Otra vez el calidoscopio tímbrico de 1S y el primer fugato, otro procedimiento compositivo recurrente, en el que se sucederán imitaciones a partir de un breve sujeto. A continuación otro pasaje de acordes, que deberíamos llamar desacordes por su turbulencia armónica, rítmica y dinámica. Una posterior estabilización rítmica, acompañada de un acusado decrecimiento dinámico, servirá de introducción a un tema totalmente nuevo (1N) de ritmo balanceante en la remota tonalidad de mi natural menor, que protagonizarán los oboes. Más adelante el tema principal reaparecerá bajo diferentes perspectivas armónicas (Do mayor, do menor, Mi bemol mayor) y otra vez el tema nuevo en clarinetes y fagotes, ahora en mi bemol menor. 1P recibirá a continuación un denso tratamiento acórdico , que desembocará en un clímax fortísimo de trompetas y timbales, para pasar a un súbito decrecimiento dinámico, que tendrá su expresión más etérea en un desencarnado trémolo de los violines.
Un intento de reexposición de 1P por parte de las trompas será bruscamente abortado por dos poderosos acordes del tutti, que sólo permitirán a los violonchelos inaugurar la sección reexpositiva con el tema principal, como lo habían hecho en la exposición, con la pequeña diferencia de una abreviación del consecuente de los violines. Las trompas, desquitándose de la interrupción anterior, emitirán 1P, así como las flautas y un climático tutti. Después se sucederán en procesión los cuatro temas secundarios, todos ellos, salvo el modulante 3S, ahora en la tonalidad principal, como es preceptivo. Y al final de la sección volverán a escuchar el dramatismo de los acordes a contratiempo.
El tema principal inaugurará también la coda, recibiendo enseguida la superposición de un contratema inicialmente tremolante en los violines, que se desplegará después en un amplio vuelo. De nuevo hará su aparición 1N, esta vez en fa menor y 1P, bajo variadas facetas, hasta que oímos un recuerdo de 2S y un pasaje de poderosos acordes, primero sincopados y después métricos, que ponen punto final al movimiento...y a la vida del héroe.
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