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Las óperas de Verdi. A vueltas con la censura: Un ballo in maschera
Por Carlos Ruiz Silva
El Teatro San Carlo de Nápoles pidió a Verdi una nueva ópera para ser estrenada en enero de 1858. En principio, la obra iba a ser El rey Lear pero, al final, se decidió por poner música a un libreto ya existente, Gustave III ou Le bal masqué que Scribe había escrito en 1833 para una ópera de Auber. Verdi encargó al dramaturgo Antonio Somma que hiciese la versión italiana. Así nació Un ballo in maschera. Sin embargo, hubo muchos problemas con la censura porque la historia era el asesinato de un rey histórico y no de ficción (Gustavo III de Suecia) y los censores napolitanos no dieron su placet. Se pidió a Verdi que cambiase nombres, lugares y épocas pero Verdi se negó, llegándose incluso a entablarse un juicio. Al final, en Nápoles se presentó Simón Boccanegra y Un ballo in maschera pasó a la ópera de Roma donde la censura papal accedió al estreno siempre que la acción se desarrollase en un país no europeo. Esta vez Verdi se avino al cambio. Al fin, la ópera se estrenó, situada en Boston y a finales del siglo XVII, en la época de la dominación inglesa, el 17 de febrero de 1859 en el Teatro Apollo de Roma. Fue un gran éxito y parece ser que durante el estreno se escuchó por vez primera el famoso VIVA VERDI que, en realidad, quería decir Viva Vittorio Emanuelle Re D'Italia, grito que se hizo enormemente popular en todo el país en favor de la unidad italiana y en contra de la dominación austriaca.
Un ballo in maschera está dividida en tres actos y seis cuadros. El argumento es una historia de amor y venganza, en la que Riccardo, conde de Warwick y gobernador de Boston, está enamorado de Amelia, esposa de su secretario Renato. Amelia lucha entre la fidelidad a su marido y el amor que siente por Riccardo. Una noche se encuentran los amantes en un descampado a media noche. Ambos han ido a consultar a una hechicera negra, Ulrica, que aconseja a Amelia tome unas hierbas que crecen al pie de un patíbulo para arrancar el culpable amor que siente, y predice a Riccardo que lo matará la primera persona que le dé la mano. Ésta no es otra que Renato. La pareja es sorprendida por el marido que ha seguido al conde para librarlo de una conspiración. Amelia se cubre con un velo y es escoltada por su propio marido a instancias de Riccardo que le hace prometer que no intentará saber la identidad de la dama. Pero en el camino tropiezan con los conjurados y se descubre la verdad. Para vengarse, Renato decide unirse a los conspiradores y en el baile de máscaras que ofrece el conde lo mata. Antes de morir, Riccardo perdona a su asesino y proclama la inocencia de Amelia.
Si dejamos aparte ciertas secuencias poco inspiradas y banales, como las intervenciones del paje Oscar (una soprano ligera), Un ballo in maschera abunda en bellezas melódicas y en interesantes situaciones dramáticas. Riccardo, el tenor, tiene varias intervenciones destacadas como "La rivedrà nell'estasi" o la juguetona y al mismo tiempo dramática "E'scherzo od è follia", ambas en el acto I, y la emotiva "Ella è pura" en el último acto, ya moribundo. El gran dúo de los amantes "Non sai tu che se l'anima mia" es uno de los más imponentes de Verdi por su ternura, pasión y fuerza rítmica. Amelia tiene dos grandes y maravillosas arias, una en el acto II, "Ma dall'arido stelo divulsa", precedida del magnífico y dramático recitativo "Ecco l'orrido campo", y la del acto III, la conmovedora "Morrò ma prima in grazia", con su solo de violonchelo, en la que la desgraciada Amelia pide a su marido que le deje ver por última vez a su hijo y en la que la soprano debe alcanzar el do sobreagudo. Por su parte, el barítono tiene una importante intervención en el primer acto, "Alla vita che t'arride", pero sobre todo destaca su espléndida aria "Eri tu"en el tercer acto, que se encuentra entre las mejores de Verdi para esta cuerda, en la que se dirige al retrato de su amigo reprochándole su traición. La breve, pero no exenta de importancia, intervención de Ulrica en el segundo cuadro del primer acto, con su solo "Re dell'avviso", un ritual de magia ante el fuego, necesita una contralto o mezzo de poderosos graves. El gran final de la ópera es un espectacular baile de máscaras en el que podemos ver el contraste entre la aparente alegría de la fiesta y las amargas pasiones de los tres protagonistas, tres seres frustrados y destruidos por los abismos de la pasión.
Especial Verdi
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