|
|
|
| |
| ESPECIALES |
 |
| |
Las óperas de Verdi. La battaglia di Legnano
Por Carlos Ruiz Silva
En 1847, Verdi conoció en Londres al poeta y político Giuseppe Mazzini, con el que volvió a entablar relación al año siguiente en Milán. Mazzini y otros artistas e intelectuales urgieron a Verdi a que compusiese una ópera patriótica. Acordándose del gran éxito obtenido con las implicaciones políticas, no buscadas, de Nabucco, I Lombardi y Attila, el compositor decidió escribir una ópera verdaderamente política. En colaboración con Salvatore Cammarano realizó una adaptación del drama La batalla de Tolosa de Joseph Méry cuya acción se sitúa en España en 1813 durante la Guerra de la Independencia. Para convertirla en algo más propiamente italiano se trasladó la acción a la pequeña ciudad italiana de Legnano donde, en 1176, se había celebrado una famosa batalla en la que las tropas de la Liga Lombarda derrotaron al emperador Barbarroja.
Verdi escribió la ópera en París durante el verano y el otoño de 1848. En octubre, Cammarano le envió el último acto pero a Verdi no le gustó y se lo devolvió con las indicaciones que consideraba necesarias para el mejor funcionamiento de la ópera. Comenzaron las prisas y los nervios pues la ópera debía ser estrenada en enero en el Teatro Argentina de Roma. Cuando Verdi llegó a la ciudad eterna ésta vivía días de exaltación patriótica. Superadas las dificultades, La battaglia di Legnano se estrenó el 27 de enero de 1849 con un éxito apoteósico del que fue testigo el famoso Garibaldi. Durante la representación los gritos patrióticos, las aclamaciones y los aplausos apenas dejaron oír la música. Fue, en verdad, una noche memorable aunque más por razones políticas que musicales.
La battaglia di Legnano es un drama lírico en cuatro actos cuya acción se desarrolla en Milán y Como en el año 1176. Cada acto lleva un subtítulo: Él vive (Acto I), Barbarroja (Acto II), La infamia (Acto III) y Morir por la patria (Acto IV). Junto con la trama política de los lombardos luchando contra los invasores germanos, encontramos una historia de amor y celos, en un triángulo formado por dos amigos e intrépidos militares, Arrigo y Rolando, y la esposa de éste, Lida, que está enamorada de Arrigo, pese a lo cual es fiel a su marido. Sin embargo, él la cree culpable. Arrigo, herido de muerte en la victoriosa batalla de Legnano, confiesa moribundo que ella es inocente.
La battaglia di Legnano se inicia con una amplia obertura de carácter marcial y marcada banalidad. En el primer cuadro lo más destacable es el aria de Arrigo "La pia materna mano" de buen sentido cantabile. Toda la parte coral, destinada a los soldados y al pueblo que los aclama, sigue los pasos de la obertura. Mejoran las cosas en el segundo cuadro con la aparición de Lida. La cavatina "Quante volte" es de excelente línea y expresa con acierto el estado melancólico de la protagonista. La cabaletta "Ah frenarti, o cor", de enorme dificultad, responde a la situación escénica de alegría ante la nueva de la llegada de Arrigo. El dúo con el que se cierra el acto tiene intensidad expresiva y sentido dramático, si bien la materia melódica no es especialmente valiosa.
El muy breve segundo acto -su duración no alcanza el cuarto de hora- es, sin embargo, muy efectivo. Puede considerarse como una gran secuencia coral con incrustaciones concertantes. Además de su evidente sentido teatral -la aparición inesperada de Barbarroja es un gran acierto- posee dignidad en el tratamiento del coro. Las enfrentadas posturas de los distintos personajes están bien reflejadas, sobre todo en la parte final que está dotada de una profunda intensidad expresiva.
El acto tercero es el más importante de la ópera. El cuadro inicial, con su oscura instrumentación y su hálito de misterio, refleja con sumo acierto la ceremonia secreta que tiene lugar en la cripta sagrada. La escena y duetto de Lida y Rolando es excelente, tiene vibración humana e inspiración melódica, mientras que el aria de este último "Se al nuovo di" -cantada estrechando la mano de Arrigo y llevándola hasta su corazón, como indica la partitura- puede llegar a conmovernos. La cabaletta de Rolando "Trema, trema, coppia asecrata" posee nobleza y sentido dramático. El tercer cuadro es asimismo excelente, tanto desde el punto de vista teatral como musical. El dúo de Arrigo y Lida, al que luego, en trío, se une Rolando, está impregnado de esa virtud lírico-dramática capaz de crear a la vez tensión y amplitud expresiva.
El cuarto acto es de muy breves proporciones. La música sirve al conflicto teatral no sólo con eficacia sino con lirismo y profundidad, la orquestación casi puede calificarse de refinada y el concertante final con coro, que comienza con la frase de Arrigo "Per la salvata Italia..." -frase que recuerda a la famosa de Gilda en Rigoletto "Tutte le feste al tempio"-, tiene, pese a su brevedad, acentos conmovedores.
Especial Verdi
|
|