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Franco Corelli y Renata Tebaldi: homenaje a sus 80º cumpleaños
Por Diego Manuel García
Hemos querido rendir nuestro particular homenaje al tenor Franco Corelli y al la soprano Renata Tebaldi en sus respectivos 80º cumpleaños, realizando un estudio de su carrera, su repertorio y sus grandes roles, todo ello complementado con reseñas discográficas y algunos recuerdos (como Carlos Ruiz Silva añade sobre la cantante de Pésaro) sobre estas dos grandes voces que han marcado enormemente los últimos cincuenta años de la historia lírica.
Franco Corelli: el último gran divo
Franco Corelli, es uno de los grandes tenores del siglo que acaba de dejarnos. Dueño de una voluminosa voz, de color baritonal y gran belleza tímbrica, con un magnífico control del fiato, que le permitía apianar la voz hasta convertirla en un soplo imperceptible y, en ocasiones, abrirla de nuevo en unas increíbles regulaciones dinámicas, todo ello sin perder un ápice de afinación. La zona de paso (Mi bemol-Sol bemol) representaba un raro ejemplo de perfecta soldadura de la resonancia torácica de los registros grave y central y la resonancia de cabeza de los agudos, que se expandían desde el Sol al Re bemol, con redondez, fuerza y luminosidad.
En un momento como el actual, marcado por una gran crisis de tenores spintos y, en general, de voces dramáticas, la figura de Corelli emerge con inusitada fuerza. Sus poderosos medios vocales unidos a una gran apostura física, no han tenido parangón en sucesivas generaciones de cantantes.
Franco Corelli nace en Ancona, la bella ciudad de la región de Marche a orillas del Adriático, el 8 de Abril de 1921. El desarrollo de su vida antes de cumplir los treinta años no hacía presagiar el futuro que le aguardaba. En su familia no habían antecedentes musicales, sin embargo al joven Corelli le gustaba escuchar discos de Caruso y Gigli. Oyendo las grabaciones de estos grandes tenores fue aficionándose a cantar, por puro placer, sin ninguna pretensión. En 1950 un grupo de amigos le convence para participar, en un curso de perfeccionamiento vocal organizado por el Teatro Comunale de Florencia, consiguiendo ser admitido. La primera aria de ópera que canta es "Giunto sul passo estremo" del "Mefistófeles" de Arrigo Boito. Por aquel entonces Corelli era un tenor corto que no se atrevía con arias de fuerte compromiso en el agudo. En los tres meses de duración del curso aprende a manejar las medias voces y a mejorar su técnica de emisión. En el verano de 1951 participa, con gran éxito, en el Concurso del Teatro Experimental de Spoletto, cantando en cuatro funciones el Don José de "Carmen", que será uno de los papeles fundamentales en su carrera. En enero de 1952 debuta en la Ópera de Roma con "Giulietta e Romeo" de Riccardo Zandonai. Corelli preparó la "romanza di fiori", una de las más bellas paginas de esta ópera, escuchando grabaciones de Miguel Fleta. Así comenzaba una carrera tardía y de lento ascenso durante los primeros años, aunque ya con indudables éxitos: en 1953 coincide con María Callas cantando el Pollione de "Norma" (otro de sus grandes papeles) en Roma y Trieste. En diciembre de 1954 volverá a cantar con Callas, en la que será su primera gran oportunidad: su debut en el Teatro Alla Scala, en el papel de Licinio de "La Vestale" de Spontini, con dirección escénica de Luchino Visconti y musical de Antonino Votto.
El gran éxito conseguido por Corelli en su debut "scaligero" lanza aun más su carrera, añadiendo nuevas óperas a su repertorio: "Tosca", "Fanciulla del West", "Pagliacci" y "Aida". Se producen sus primeros debut en teatros fuera de Italia: en 1955 en el Teatro San Carlos de Lisboa con "Carmen"; en 1957 debutará en la Staatsoper de Viena con "Aída"; en el Covent Garden londinense en una "Tosca" con Zinka Milanov. El crítico Alan Blyth hacía el siguiente comentario al respecto: "hace mucho tiempo, que no tenía la ocasión de escuchar a un verdadero tenor de la escuela italiana, cuando Corelli ha abierto la boca para entonar el aria "Recóndita armonía…", emitiendo un sonido que hasta entonces solo había tenido ocasión de escuchar en disco, viniéndome a la memoria la voz lírica y a la vez heroica de Giacomo Lauri Volpi.
En el transcurso de ese mismo año de 1957 debutará en el Teatro de la Zarzuela de Madrid con "Tosca", así como en el Teatro Coliseo Albia de Bilbao, con "Pagliacci", "Carmen" y "Tosca" y, a continuación, en el Teatro Campoamor de Oviedo, con "Carmen" y "Fedora". Esta última ópera la había cantado el año anterior con María Callas en unas históricas representaciones en el Teatro Alla Scala, componiendo un magnífico Loris Ipanov.
El año 1958 va a ser de gran importancia en el desarrollo de la carrera de Franco Corelli, con su debut en "La Forza del Destino" de Verdi, en el Teatro San Carlo de Napoles, con Renata Tebaldi, Ettore Bastianini y Boris Christoff, dirigidos por Francesco Molinari Pradelli y retransmisión en directo de la R.A.I.. Existe un vídeo que nos muestra el magnífico trabajo vocal y escénico de este conjunto de voces, destacando la creación que Corelli hace de Don Álvaro, que se convierte desde entonces en uno de sus grandes papeles verdianos. En ese mismo año debutará en dos óperas fundamentales en su repertorio: "Turandot" e "Il Trovatore", participando también en unas representaciones de "Il Pirata" de Bellini en La Scala, en las que de nuevo compartía reparto con María Callas. En "Il Pirata", Corelli afronta por primera vez una tesitura vocal muy aguda teniendo que llegar en ocasiones al Do4 e incluso al Re4, mostrando cómo su registro agudo se había alargado después de años de intenso estudio y trabajo vocal. El gran Corelli estaba ya en marcha, camino de convertirse en el mejor tenor del mundo.
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