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 ENTREVISTAS
 
Jennifer Ringo, una mujer y un teléfono
Por Diego Manuel García


Casada con el director norteamericano James Conlon, la soprano Jennifer Ringo triunfa permanentemente en los escenarios estadounidenses. En nuestro país hemos disfrutado poco de su presencia pero con la fortuna de verla en uno de sus roles estelares: Blanche, de "La voz humana" de Poulenc. El siete de enero de 1999 se cumplió el centenario del nacimiento de Francis Poulenc. La Orquesta Ciudad de Granada preparó su particular homenaje al músico francés: dos representaciones de "La Voz Humana", ópera donde Poulenc, en 1959, ponía música al texto teatral que Jean Cocteau había estrenado en 1930.
Estas representaciones tuvieron una intérprete ideal en la soprano norteamericana Jennifer Ringo, quien aportó una depurada línea de canto, teatralidad y ese toque erótico que requiere el personaje de Blanche. El público asistente a las representaciones, premió con interminables aplausos la actuación de esta soprano nacida en Iowa y residente en París por razones matrimoniales (su marido, James Conlon, es director de la Ópera de París).

Hábleme de Francis Poulenc y de "La Voz Humana".
Poulenc es uno de mis compositores favoritos. He interpretado tres de sus óperas: "Gloria", "Diálogo de Carmelitas" y "La Voz Humana"; esta última estoy cantándola con frecuencia en los últimos tiempos, es un papel que gusta mucho. Francis Poulenc era un hombre de teatro, sus óperas lo ponen de manifiesto. Hace poco pude oír en Radio France una entrevista que le hicieron al final de los años cincuenta; en ella hablaba de "Diálogo de Carmelitas", de su último trabajo, "La Voz Humana", y de su admiración por Mussorgsky, por quien se sentía influenciado; comentaba que el lenguaje musical de óperas como "Boris Godunov" y "Khovanschina", escritas en el siglo XIX, había sido la base de mucha música escrita en el siglo XX.
Al contemplar "Dialogo de Carmelitas" se puede constatar hasta qué punto Francis Poulenc era un hombre de teatro e incluso de cine: esta ópera está estructurada a base de escenas que se suceden con el ritmo de una película.
"La Voz Humana" tiene un antecedente en "El Teléfono" de Jean Carlo Menotti, pero lo que en el trabajo de Menotti era pura frivolidad -una mujer continuamente hablando por teléfono de cosas triviales- en la ópera de Poulenc-Cocteau esa larga conversación telefónica de una mujer con su ex-amante es de un intenso dramatismo. En "La Voz Humana" existe una perfecta interacción entre la música de Poulenc y el texto de Cocteau, quien al escuchar por primera vez la ópera lloró de emoción y dirigiéndose a Poulenc le hizo el siguiente comentario: «tú has fijado de una vez por todas la forma de decir mi texto».
Desde el punto de vista vocal, teatral y musical esta ópera requiere una cantante-actriz a quien debe acompañar una orquesta que sepa traducir e interpretar la música compuesta por Poulenc. Desde que Denise Duval -gran especialista en las óperas de Poulenc- estrenase en 1959 esta ópera, pocas sopranos han afrontado este difícil papel: Magda Olivero, Francoise Pollet y, más recientemente, la gran Renata Scotto. La cantante ha de moverse en una tesitura central, con ocasionales subidas al agudo, en un continuo recitar-cantando y tiene que plasmar, a través de una gran expresividad vocal, los cambios de ánimo de la protagonista Blanche, que pasa de la desesperación a la calma o a la angustia; la música alterna la melodía con la disonancia. Las últimas frases de la ópera emanan un profundo patetismo: Mon cheri.... mon beau cheri. Je suis forte. Dépêche-toi. Vas-y coupe! coupe vite!. Je t'aime, je t'aime, je t'aime, je t'aime, je t'aime.

Después de estas palabras de despedida, Blanche se rodea el cuello con el cable del teléfono; el final de la ópera es abierto. ¿Usted cree que acabará suicidándose?
Creo que no; pienso que en Blanche terminará imponiéndose la racionalidad sobre esa irracionalidad que supone -sobre todo en las mujeres- sentir una fuerte pasión amorosa; superará este período de crisis y como es una mujer con un indudable atractivo, encontrará otro amor en su vida que le ayude a superar y olvidar el pasado.

Usted tiene antepasados españoles en su familia. ¿Por esa razón habla tan bien nuestra lengua?
Efectivamente. Mi segundo apellido es "Vallina"; mis abuelos maternos eran asturianos emigrados a Cuba y allí nació mi madre. El hablar español está relacionado con mi padre, que, siendo norteamericano, realizó sus estudios universitarios en Madrid, ejerciendo posteriormente de profesor de español en la Universidad de Iowa. Mi padre era un enamorado de la cultura española, sobre todo de su literatura y sentía una gran admiración por los poetas del 27. Acompañando a mis padres ya había visitado Granada en varias ocasiones; mi vuelta a esta ciudad para cantar "La Voz Humana" ha sido especialmente emotiva, sobre todo por encontrar un público materialmente volcado que, al final de la representación, aplaudió durante muchos minutos.

Usted realiza sus estudios musicales en Iowa y cursos de perfeccionamiento en la prestigiosa Juilliard School of Music de New York. ¿Había antecedentes musicales en su familia?
Tengo una hermana mayor que me lleva quince años, mezzo-soprano; por tanto, cuando yo era niña, en mi casa había un ambiente musical que de alguna manera influye en mi decisión de realizar estudios de música y canto, graduándome en Iowa y recibiendo posteriormente clases en la Juilliard School of Music de New York. Debuto a los veinte años en San Francisco, cantando "Lucia di Lammermoor"; mi voz entonces era de soprano lírico-ligera. Por aquellas fechas, comienzo de los años ochenta, canté roles como Julieta de "Romeo y Julieta" de Gounod, Marie de "la Fille du regiment" de Donizetti o Musetta de "La Bohème" de Puccini; este último papel me ha dado muchas satisfacciones y lo he seguido manteniendo en mi repertorio. Cuando mi carrera estaba en sus comienzos me casé con el director de orquesta James Conlon; posteriormente nació mi hija mayor Luisa, que actualmente tiene diez años y es una artista precoz ya que a los ocho años debutó como actriz en la última película de James Evory "La hija de un soldado nunca llora". Tengo otra hija de casi cuatro años. Después del nacimiento de mis hijas mi voz ha adquirido más cuerpo y ello me está permitiendo afrontar en la actualidad papeles más dramáticos.

¿Se puede compatibilizar la vida familiar con la artística?
Mi carrera está en un buen momento, tengo bastantes compromisos; sin embargo tengo dos hijas pequeñas a las que atender. Compatibilizar la vida familiar con la artística es muy difícil. Mi vida en estos momentos es muy complicada.

¿Con qué directores musicales se siente más a gusto trabajando?
Me gusta trabajar con mi marido. También con Michel Plasson, quien me dirigió por primera vez en el papel de Blanche de "Dialogo de Carmelitas" de Francis Poulenc. Es un magnífico director operístico; al frente del Capitolio de Toulouse está realizando, en los últimos veinte años, una importantísima labor de difusión de la ópera, en especial de la ópera francesa, a través de magníficas programaciones y de una incesante labor discográfica, cuyo último ejemplo es "Romeo y Julieta" de Gounod, cantado por Roberto Alagna y Angela Gheorghiu (ya en los años ochenta realizó una extraordinaria grabación de esta ópera con Alfredo Kraus y Catherine Malfitano).

Ha citado a Roberto Alagna. Se dice que es el sucesor de Pavarotti. ¿Qué piensa de ello?
Es un gran tenor lírico, tiene una bonita voz; le escuché en París un magnífico "Don Carlo" dirigido por Antonio Pappano con Karita Mattila. El timbre de su voz tiene cierto parecido con la del joven Pavarotti. La voz de Alagna no tiene el 'squillo' ni, por supuesto, el extraordinario registro agudo que exhibía el Pavarotti de los mejores años. Roberto Alagna desde comienzos de los noventa está realizando una importante carrera en Europa y Estados Unidos, muy apoyado por un importante dispositivo de marketing y por las casas discográficas. Alagna debe cantar el repertorio que le es más afín a su voz y de ese modo su carrera puede ser larga: si, por el contrario, se siente tentado por un repertorio más dramático, su voz corre el riesgo de un rápido deterioro.

Usted ha cantado la Woglinde en "Das Rheingold". ¿Ha pensado cantar la Elsa de "Lohengrin"?
Wagner me gusta mucho, no obstante sus óperas necesitan cantantes especializados en este repertorio. Existe en la actualidad una gran crisis de voces wagnerianas; cantantes como Birgit Nilsson o Wolfgang Windgassen no han tenido sucesores. Yo canto Wagner de un modo ocasional y por supuesto la Elsa de "Lohengrin" es uno de los grandes papeles wagnerianos que me gustaría cantar en un futuro.