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Edita Gruberova
Por Karmelo Errekatxo
Edita Gruberova está considerada actualmente como la más importante soprano de coloratura en el campo de la ópera. Ama a Mozart y el belcanto de Bellini y Donizetti. Otra de sus pasiones musicales son los "lieder", especialmente los de Richard Strauss. Conoce perfectamente cuál debe ser su repertorio y aunque siente admiración por Verdi, es consciente de que no puede ir más lejos de 'Violeta' y 'Gilda'.
En muchos teatros del orbe planetario se conoce bien que Edita Gruberova es una de las más grandes sopranos de coloratura, pero ya se sabe, el aficionado se convence sólo cuando puede comprobar en directo cuáles son las razones por las que una diva goza de fama mundial. Además de su enorme talla artística, la soprano eslovaca es una mujer de enorme encanto humano. Posee la sencillez de los grandes, ninguna pose de diva y una simpatía totalmente natural.
¿Cómo fueron sus inicios de cantante en Bratislava?
Fue importante que naciera con esta voz. Siempre he cantado, desde pequeñita, en todas las fiestas que se organizaban en el colegio. Y la profesora ya le decía a mi madre: "Esta chica debe ser cantante". Mucho más tarde empecé a cantar en el coro infantil de la radio. Fui solista. Aquello me gustó mucho. También el maestro del coro me dijo: "Tú debes ser cantante. Tienes que estudiar". Luego, el cura de mi parroquia, en la que yo cantaba en todas las fiestas, me lo confirmó igualmente, recomendándome el estudio serio de la música.
Debutó con 22 años como 'Rosina' de "El barbero de Sevilla" en su país natal. ¿Ha retirado ya de su repertorio esta ópera o le sigue interesando Rossini?
Sí, me gusta Rossini y "El barbero". Lo he cantado en diversas plazas operísticas, e, incluco, he realizado una grabación. Sin embargo de Rossini sólo canto "El barbero" y "Semiramide".
Con 24 años triunfó ya en Viena como 'La Reina de la Noche' de "La flauta mágica". Para muchos comentaristas y críticos ha sido usted la intérprete ideal de este personaje. Además de agilidad y ligereza de voz ¿qué exige este temido papel mozartiano?
Este papel se interpreta siempre al comienzo de la carrera de cantante, por sus agudos y registros extremos. Sin embargo yo lo he cantado hasta la edad de 40 años. Después no se puede cantar. Cuando se hace "La Traviata", "Manon", "Ana Bolena" y todos estos papeles, la voz va cambiando. Ahora puedo interpretar 'Rosina' pero llega un momento en que hay que dejar de cantar un personaje como 'La Reina de la Noche'; se hace muy difícil.
De su época de soprano de la Ópera de Viena, a la que pertenecía desde 1970, ¿cuáles son los hechos que dejaron más huella en usted?
Para mí fue muy importante encontrar al gran maestro Karl Böhm. Con él hice "Zerbinetta" en 1976. Fue una gran producción que representó una maravillosa oportunidad para mí. De allí salió todo. Esto fue importantísimo. También resultó interesante trabajar en "Manon" con el director Jean-Pierre Ponnelle. En el 78 interpreté 'Lucía' en Viena, mi primer gran papel italiano.
En 1974 cantó 'La Reina de la Noche' con Karajan, por vez primera, en el Festival de Salzburgo. ¿Cómo era Karajan como director de ópera?
Grande. Grande como son también estos grandes tenores, Carreras, Domingo... Karajan poseía una gran personalidad.
'Gilda' de "Rigoletto", 'Violetta' de "La Traviata". ¿Cómo se siente cantando a Verdi?
Yo quisiera cantar muchas más cosas de Verdi, pero mis límites son 'Violetta' y 'Gilda'. Amo a Verdi y quisiera cantar mucho más de él pero mi voz no es la adecuada para sus óperas. Mi voz es para el canto de Donizetti y Bellini.
Se la conoce como una de las grandes intérpretes de Richard Strauss. Ha cantado "La mujer sin sombra", "El caballero de la rosa", "Ariadne en Naxos" y "Arabella". ¿Cómo es para usted el Strauss operista?
Strauss me gusta mucho. Creo que "Zerbinetta" está escrito para mi voz. El maestro Böhm siempre me dijo que si Strauss pudiera oír mi interpretación sería feliz. Fue un gran halago para mí. Sobre todo amo los "Lieder". He cantado muchísimos; son perfectos para mi voz. Para mí, "Zerbinetta" es música de cámara, como por ejemplo 'Sophie' de "El caballero de la Rosa". Las composiciones son grandes, pero muy similares a los "Lieder".
También ha cantado operetas, como 'Adele' y 'Roselinde' de "El Murciélago", de Johann Strauss. ¿Hay mucha diferencia entre cantar ópera y opereta?
Sí. Todos los que cantan opereta dicen que es un género más difícil de lo que cabría pensar. Es otra forma de cantar. Sin embargo, la voz tiene que ser como la de una cantante de ópera. A veces se canta con voz de 'soubrette', pero no es la adecuada. Sí, hay que tener verdaderamente una voz de ópera. La opereta no es un género sencillo. Yo he grabado "El Murciélago" porque me gustan sus arias; sin embargo no podría hacer toda la obra porque la tesitura en general es muy baja. Me han pedido cantar la opereta entera pero no es tan fácil. De 'Roselinde' podría cantar algún aria, algún dúo, pero no toda la obra.
¿Es Mozart, a quien tanto ha cantado, su compositor ideal?
Sí, sí, claro, y el belcanto que hago ahora, sobre todo Donizetti que es similar a Mozart. Toda la orquestación, cómo está escrita, cómo se debe tocar, es como el caso de Mozart. Si uno no lo hace como es debido se nota en seguida; no es como Strauss, Puccini, o incluso Verdi. Mozart es como un ángel, como un dios, es algo increíble, no se puede expresar con palabras: es un milagro.
¿Por qué se decidió a cantar papeles más dramáticos como 'Constanze' de "El rapto en el Serrallo"?
Porque es mi tesitura y porque me gusta. Es un gran personaje, como 'Donna Anna'. Mozart compuso muy bien para las sopranos que había en su época. 'Constanze' y 'Donna Anna' son, ¿cómo decir?, santas, mujeres puras, hermosas.
¿Hay para usted gran diferencia entre el canto mozartiano y el belcantismo de Bellini y Donizetti?
Para mí es lo mismo: la técnica, la lírica interpretativa, la armonía, cómo suena la orquesta, cómo interpretan los cantantes. Por eso pienso que es tan difícil.
¿Le costó mucho esfuerzo abandonar Bratislava para instalarse en Viena?
Sí, naturalmente. Al principio fue difícil dejar mi tierra. Fue difícil porque no podía hablar en alemán, tenía que aprender otro idioma, me encontraba en otro ambiente, otra gente, otro sistema, otra forma de vivir en occidente. Fue algo difícil.
¿Cuál es la música checoslovaca con la que usted se siente más identificada?
Yo canto siempre a Dvorak. Tenemos muchos otros compositores pero son demasiado modernos. De ellos sólo he cantado algunos 'lieder' en Viena para pequeños conciertos. Sin embargo, para los conciertos internacionales prefiero cantar a Dvorak: canciones gitanas, de amor, populares. Siento no poder cantar a Smetana. Me gustaría cantar a Janacek porque es un compositor muy cercano a mí, es de Moravia.
¿Le interesa la ópera moderna o estima que los autores de hoy no escriben para una voz y un estilo como el suyo?
Es un problema. La pregunta es: ¿qué obra moderna? ¿Qué es la ópera moderna? Hay modernos que ya son clásicos. Henze me gusta pero no podría cantarlo, ni siquiera "Lulú" de Berg. No me dice mucho ese tipo de música. Quizá yo sea demasiado vieja, anticuada. A mí me pone nerviosa. En alguna ocasión, escuchando ópera moderna, he tenido que dejar la sala porque me alteraba los nervios. Pero bueno, como decía, igual es que soy un poco anticuada.
Casada con un director, seguro que tiene formada una seria apreciación sobre la diferencia, si existe, entre dirigir ópera y conciertos orquestales.
No sé, tendría que preguntárselo a él. Bueno, él dice que es más difícil la ópera porque en ella hay cantantes y de ellos depende en buena medida la ópera. Si son inteligentes, si tienen ganas de trabajar, todo sale bien. Hay muchos cantantes que no quieren trabajar mucho, que no aceptan nada, que se sienten grandes y eso es complicado porque la ópera es un conjunto. En mi opinión, en un conjunto lo primero es el maestro. ¿Cómo podría decirlo?, él es el guía. Si hay alguien que no quiere integrarse en el conjunto ya no es posible trabajar bien. Así que creo que la dirección operística es más difícil.
¿Cree que algunos registas actuales están desvirtuando el mundo de las representaciones operísticas?
Los directores son un gran problema. Hay muchos que lo que quieren es utilizar la música para realizar sus ideas. Hoy en día todo el mundo quiere ser moderno, incluso en el vestuario. Muchos directores vienen del cine, desean hacer cosas que con la ópera no pueden efectuarse. Otros vienen incluso del drama, quieren hacer recitar a Fígaro porque es que ya no saben qué hacer. Nosotros los cantantes decimos "sí" en una página de música: cantamos y cantamos y, por ejemplo, lo que queremos es decir simplemente "sí".
Técnica y expresión, ¿cuánto importa ello en su arte canoro?
Naturalmente la técnica es algo muy importante. Si no hay buena técnica no se puede hacer nada, como por ejemplo reírse o llorar cantando. Lo primero es la técnica, luego con ella podrá hacerse lo que se quiera. Naturalmente sí es muy importante la expresión para no ser como una máquina, pero siempre contando con la técnica.
Un consejo: cuando no se puede escucharla en directo ¿qué sería mejor: un disco de estudio o escucharla en grabación recogida en directo?
En directo. Al grabar el resultado es perfecto, porque se puede repetir y repetir una y otra vez, pero la segunda o tercera vez que se repite prestas más atención a los tonos que a la expresión. En directo hay otros problemas. Al volver a escuchar la obra quizá me guste más la expresión, pero a veces me doy cuenta de algún tono que no ha salido como quería y pienso: "si pudiera repetirlo lo haría mejor". Sin embargo, para mí sigue siendo mejor el ambiente, la atmósfera, el público del directo. No me molesta si alguien tose. Es otra atmósfera.
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